Carlos ya llevaba cinco años separado y uno divorciado de Diana cuando la princesa del pueblo acabó sus días estampándose en el túnel bajo el puente del Alma de París. Ni entonces ni ahora ha cambiado el perfil bajo del que ha hecho gala siempre, aunque se le ve mucho menos tenso desde el 2005, cuando contrajo matrimonio civil en una ceremonia discreta en el ayuntamiento de Windsor con Camila Parker-Bowles, la mujer a la que siempre había amado, antes, durante y después de su boda con Lady Di. Su popularidad, que tan bajo cayó durante la separación de la madre de sus hijos, que le acusó en los medios de continua infidelidad, ha remontado. Los británicos aceptarían que sucediera a su madre en el trono, algo impensable en aquellos días de septiembre de 1997.
Información publicada en la página 4 de la sección de Tema del día de la edición impresa del día 31 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Mientras espera que la corona de su madre se pose sobre su cabeza convertido Carlos III de Inglaterra o, como muchos afirman, Jorge VII (el nombre de su abuelo), intenta ejercer de paladín del medio ambiente sin mucha credibilidad, ya que lo hace a bordo de aviones privados y superyates que contaminan su intento de ganarse las simpatías de sus súbditos.