Una noche helada. La tormenta de nieve se hizo esperar tras haber sido anunciada repetidamente durante toda la jornada del jueves. Al final llegó, pero con un desplazamiento lento que el radar metereológico reflejaba con parsimonia. Pasadas las 19.00 horas empezó en la Costa Brava la segunda tanda de este episodio de precipitaciones. Hasta medianoche, la borrasca parecía reacia a tocar con decisión el interior de Catalunya.
Ante la posible nevada, el Ayuntamiento de Barcelona echa 1000 kilos de sal en las calles del barrio de El Carmel. MÒNICA TUDELA / Foto: DANNY CAMINAL
Frente a la costa catalana se formó la borrasca que en conjunción con las bajas temperaturas ha facilitado la aparición de nevadas en la franja costera. Las nevadas llegaron primera al Alt Empordà, con especial incidencia en Pals, Sant Antoni de Calonge, L'Escala y Palafrugell, que fueron algunas de las primeras localidades en teñirse de blanco. Como consecuencia, las carreteras de ese área se vieron muy afectadas desde el principio de la noche. También hubo microcortes de luz que afectaron a unos 800 vecinos de Calonge, Palafrugell y Castell-Plata d'Aro.
Pese a que la temperatura del mar está en torno a los 16 grados, en el actual periplo tormentoso no se prevé que exista un drástico choque de capas atmosféricas a distinta temperatura. Por ello, los meteorólogos no esperaban grandes precipitaciones de nieve, pero sí lo suficiente para activar todas las alertas. El peligro inminente es que de madrugada, momento en el que las temperaturas son más bajas, las carreteras heladas se conviertan en un peligro para los conductores.
Pese a que no se esperan grandes acumulaciones de nieve, no se descartan grosores de entre 2 y 8 centímetros. La entrada de aire siberiano ha llegado puntual a su cita y se esperan registros llamativos, por debajo de cero en toda la costa y con mínimas de -20 en las cimas del Pirineo. Las temperaturas gélidas se mantendrán hasta el martes, como mínimo.
25/05/2012 Opinión
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