Un 65% de las mujeres españolas, que controlan el 65% del gasto del consumo alimentario en España, desean hacer más sostenible sus hábitos de compra y culinarios para contribuir a combatir el hambre en el mundo. Así se desprende de una encuesta internacional que ha publicado este miércoles la oenegé Intermon-Oxfam en España.
La encuesta, realizada entre 5.100 mujeres de Estados Unidos, Gran Bretaña, España, Filipinas, India y Brasil, revela que un 75% de ellas, que se encargan mayoritariamente de las tareas alimentarias, está dispuesta a elaborar platos sin carne una vez a la semana, mientras que un 83% desean usar menos energía al cocinar.
Según Intermón, estos datos evidencian que existe una oportunidad clara para aprovechar el inmenso poder de las personas como consumidores y especialmente el de las mujeres, quienes toman la mayor parte de las decisiones sobre qué alimentos comprar. "A las mujeres de todo el mundo les preocupa cómo se producen los alimentos y quién los produce" para mejorar la sostenibilidad mundial, ha subrayado la portavoz de Intermón Oxfam, Raquel Checa.
La oenegé propone cinco pequeños cambios de hábitos para contribuir a arreglar un sistema alimentario mundial "que no funciona y que provoca que casi mil millones de personas pasen hambre cada día". Comer sin carne una vez a la semana, reducir el despilfarro de comida, comprar productos de comercio justo, comprar productos de temporada y "cocinar con la cabeza" para reducir el consumo de energía al cocinar. "Son medidas que cualquiera puede poner en práctica", ha señalado Checa.
Según Intermon-Oxfam, si los hogares urbanos de Estados Unidos, Reino Unido, España y Brasil comieran una comida sin carne una vez a la semana, por ejemplo cambiando la carne de vacuno por judías o lentejas, "la reducción en las emisiones de gases de efecto invernadero sería equivalente a quitar 3,7 millones de coches de las calles durante un año".
Respecto al "despilfarro de comida", la entidad recuerda que en los países desarrollados "una de cada seis manzanas termina en el cubo de la basura, es decir, 5.300 millones de manzanas cada año". Y advierte: "Los gases de efecto invernadero producidos durante el cultivo, la comercialización y la descomposición de estas manzanas equivalen a los producidos al quemar diez millones de barriles de petróleo".
También destaca que si cada mes los consumidores de Brasil, Reino Unido, Estados Unidos y España comprasen dos tabletas de chocolate de comercio justo en lugar de su marca habitual, se consumirían 12.500 millones de tabletas de chocolate de comercio justo cada año, lo que transformaría las vidas de las personas que trabajan en las 90.000 plantaciones de cacao a pequeña escala de todo el mundo.
Respecto a la recomendación de comprar productos de temporada, la oenegé destaca que "se desperdicia mucha energía intentando cultivar alimentos en el lugar equivocado, en el momento equivocado del año. Podemos ahorrar energía y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero comprando alimentos de temporada cultivados cerca de donde vivimos", subraya.
La última pequeña medida, "cocinar con cabeza", consiste en emplear acciones sencillas, como cubrir la cazuela con una tapa, con lo que "se reduce la energía que utilizamos al cocinar hasta un 70%".
"Lo que hacemos en el supermercado o en la cocina sí importa", ha señalado Checa, que subraya que "estos pequeños gestos llevados a cabo por muchas personas pueden tener un gran impacto". "Si actuamos suficientes personas, los efectos de estas acciones se reflejarán en toda la cadena alimentaria. Entonces, los gobiernos y las megaempresas que fomentan este sistema alimentario defectuoso se verán obligados a cambiar la forma en la que hacen las cosas", ha remachado.