La red de satélites de navegación Galileo, la alternativa europea al sistema estadounidense GPS, ha dado este viernes un paso clave en su desarrollo con el lanzamiento de dos nuevos ingenios que permitirán validar el programa por primera vez, como ha informado la Agencia Espacial Europea (ESA).
Hasta ahora se encontraban en órbita dos satélites que fueron lanzados en octubre del 2011, llamados IOV1 e IOV2, pero eran necesarios al menos dos más para que la red fuera capaz de determinar de manera independiente la ubicación de un objeto en la Tierra. Es una cuestión de geometría. Para los usuarios, no obstante, no estarán disponibles hasta el 2015.
El lanzamiento conjunto del IOV3 y el IOV4, nombre técnico de los dos nuevos satélites, se ha efectuado a bordo de un cohete Soyuz que a las 20.15, hora española, se elevó sin contratiempos desde el puerto espacial europeo de Kurú, en la Guayana francesa. Pasados 10 minutos, los satélites se separaron del cohete y se encaminaron a sus posiciones orbitales. Y al cuarto de hora llegaron las primeras señales desde el espacio que confirmaban que el lanzamiento se había desarrollado con normalidad.
Esta constelación de satélites, que confía en llegar a las 27 unidades en el 2018, más tres de reserva por si surgen problemas, «permitirá disponer de mejores servicios, desde una navegación para vehículos más precisa, una gestión eficiente del transporte por carretera o transacciones bancarias más seguras», explica el director de comunicación de la ESA en España, Javier Ventura-Traveset. Como mejora de impacto popular, los responsables de Galileo comentan que los coches equipados podrán conocer su situación «con un precisión de centímetros», frente al margen de error de varios metros del sistema GPS, lo que abrirá el camino para, por ejemplo, que los coches aparquen sin conductor gracias a la ayuda satelital.
«Con cuatro satélites en órbita se podrá determinar la posición de un usuario utilizando únicamente el sistema Galileo», explica Jaume Sanz, investigador del Grupo de Astronomía y Geomática (gAGE) de la UPC. Con los cuatro satélites se podrá fijar la latitud, la longitud y la altitud del usuario, así como la referencia temporal, «aunque todavía no se podrá asegurar una cobertura (estar los cuatro visibles) durante 24 horas y en todo el territorio», añade Sanz, para lo cual será necesario ir ampliando la constelación hasta llegar a un total de 27 satélites operacionales. El grupo de la UPC, que colabora con la ESA desde el 2001, ha desarrollado algoritmos para mejorar la exactitud del posicionamiento por satélite.
No será hasta el 2015, cuando ya haya 18 satélites en el espacio, cuando el sistema sea completamente independiente y no necesita el apoyo del GPS para funcionar. Entonces, Galileo ofrecerá tres servicios: el servicio abierto (gratuito), el servicio público regulado (PRS) y el servicio de búsqueda y salvamento.
En este sentido, Ventura-Traveset explica que IOV3 y IOV4 serán los primeros satélites en portar el transpondedor de búsqueda y rescates que, además, se ha diseñado y fabricado completamente en España. Hasta ahora, el sistema GPS permitía, por ejemplo, que un barco lanzara un mensaje de socorro que llegase a los servicios de emergencia. «Gracias al sistema que se ha creado para Galileo -prosigue el portavoz de la ESA en España-, el barco que ha mandado la señal también recibirá una de vuelta en la que se le avisará de que su mensaje ha sido recibido y que el rescate va en su ayuda».