Hablar de estupefacción es quedarse corto. Cuando los Mossos d'Esquadra de Roses (Alt Empordà) descubrieron el contenido de la tarjeta de memoria de una cámara encontrada casualmente por un vecino, tirada por el suelo, casi se les heló la sangre. Las imágenes contenidas en el dispositivo digital -fotografías y videos- mostraban cómo dos jóvenes encendían hogueras en pleno monte, valiéndose de hierbas secas, trozos de papel, gasóleo y un encendedor. Ahí estaba, por azar y gracias a la colaboración ciudadana, la prueba definitiva, pensaron los investigadores, que llevaban semanas tratando de averiguar quién estaba detrás de la serie de incendios forestales que este verano se han declarado en distintas zonas boscosas de Roses, casi todos provocados intencionadamente.
Información publicada en la página 29 de la sección de cv Sociedad de la edición impresa del día 31 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Si el hallazgo causó tanto estupor es, entre otras cosas, por la edad de los protagonistas de las imágenes, ambos menores de edad, y por la desinhibición con que operaban los dos inconscientes, sospechosos de haber prendido fuego en al menos ocho ocasiones, en las zonas de Mas Matas, Mas Fumats y la carretera de las Arenes. Alguno de los incendios, como el del pasado 24 de agosto, se produjo cuando casi toda Catalunya estaba en plena alerta por la ola de calor. Los Mossos siguen investigando si los jóvenes, de 16 años, están implicados en alguna otra acción incendiaria. De momento, han quedado a cargo de la Fiscalía de Menores de Girona.
Mero exhibicionismo
Y aún otro motivo en este caso para la incredulidad: la única explicación que hasta ahora han obtenido los investigadores es que el objetivo de los dos incendiarios era, según informó una portavoz de la Conselleria d'Interior, «colgar sus hazañas en internet, mostrarlas a sus amigos a través de las redes sociales». Mero exhibicionismo. «En las imágenes se pueden ver cómo los jóvenes grababan las superficies calcinadas, los árboles quemados y las columnas de humo. También se filmaban a sí mismos caminando por la tierra quemada», explicaron ayer fuentes de los Mossos d'Esquadra.
Debían de sentirse, pues, muy orgullosos de sus heroicidades, que desde el pasado 21 de junio -fecha en la que se les atribuye el primer incendio- habían obligado a movilizar a decenas y decenas de bomberos y, en algún caso, a medios aéreos. El coste económico de su imprudencia puede rondar los varios miles de euros, según apuntaron fuentes de los bomberos.
Posiblemente, al tratarse de menores de edad, los acusados eludirán las condenas de entre 10 y 20 años de cárcel con que está penado quien provoca un incendio con riesgo para vidas humanas. Si no existe riesgo para las personas, la pena puede ser de hasta cinco años.