El juez de Barcelona Joaquín Aguirre registró ayer la joyería Rabat, situada en el paseo de Gràcia de la capital catalana, en busca de pruebas documentales que puedan demostrar supuestas prácticas de soborno a policías. El auto judicial destaca que hay indicios de que en este local podrían hallarse los números de referencia correspondientes a unos relojes que Manuel Gutiérrez Carbajo, al que Asuntos Internos de los Mossos calificó como narcotraficante y es investigado por posible blanqueo de dinero, regaló presuntamente a «una serie de personas que ocupan cargos relevantes en el ámbito policial», se sospecha que del Cuerpo Nacional de Policía.
Esteban Rabat (con bufanda azul) sale de la joyería registrada por orden judicial, ayer. FERRAN NADEU
Información publicada en la página 32 de la sección de cv Sociedad de la edición impresa del día 09 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
El magistrado justifica el registro en el hecho de que la joyería se ha negado de «manera reiterada» a aportar al juzgado la referencia de los relojes, de manera que está «dificultando la averiguación de la titularidad de sus usuarios y la efectiva comprobación acerca de si hubo o no tal regalo» y si existen indicios de posibles delitos de cohecho. El juez sostiene que se ha «tratado de confundir al juzgado aportando números de catálogos, como si fueran de referencia». Rabat replicó que ha contestado y aportado todos los datos requeridos y que la joyería se halla «totalmente al margen» del caso.
El registro empezó a las 10 de la mañana y duró varias horas. El juez ordenó que expertos en informática de la Agencia Tributaria realizaran copias de la base de datos, e-mails y ficheros, incluso contables, utilizados por la joyería. Y que en el caso de que no se pudiera hacer esta labor se confiscaran los ordenadores.
IMPORTANTE REBAJA / Según el juez, Gutiérrez Carbajo, que ha colaborado con la policía en varias investigaciones, declaró en el juzgado que los poseedores últimos de los relojes eran «funcionarios relevantes». Precisó que él no se los regaló, sino que la compra se hizo a su nombre para que Rabat rebajara el precio el 30%.
El juez sostiene que Gutiérrez Carbajo no ha explicado cómo concertó esa rebaja tan acentuada (sí que admitió que era cliente) cuando no poseía más medios de vida lícitos antes del 2004 que una tienda de compraventa de coches de segunda mano. El magistrado incide en que el imputado tampoco ha dicho cómo trabó amistad «con personas tan notorias» y logró su confianza, de tal modo que o bien les regalaba relojes «en agradecimiento a no se sabe qué favores» o bien los policías se sentían con confianza para recurrir a él para obtener más baratos relojes «inaccesibles para un funcionario público», muchos de ellos de 15.000 euros, como un Rolex de oro.
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