Los motores del frío y las precipitaciones se habían ido calentando desde hace unos días. El frío es una cosa; la nieve y las precipitaciones, otra. Los últimos inviernos las temperaturas han sido bastante benignas en Catalunya, especialmente en el litoral. Seguramente muchos ciudadanos han bajado su nivel de alerta, y eso puede ser peligroso.
Operarios del Ayuntamiento de Mataró esparcen sal en la calle para impedir que se forme hielo en la calzada. JOSEP GARCIA
Información publicada en la página 7 de la sección de Tema del día de la edición impresa del día 03 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
La combinación de frío, nieve y heladas en una población no preparada puede ser una desgracia. Hemos visto el resultado de vidas perdidas en el Este europeo durante la última semana. La impresión de que la gente estaba preparada no es completamente cierta. Siempre es posible encontrar a personas que piensan: «Solo es un rato y puedo aguantar». El tiempo (como espacio de tiempo y como naturaleza) juega a menudo con nosotros.
La naturaleza no es perfecta. Las fotos que nos llegan de nieve inmaculada en un paisaje soleado no transmiten la temperatura ni el viento. Nos quedamos con menos referencias reales. En la ciudad estamos muy protegidos y poco puede pasar, pero la naturaleza engaña. El temporal se desvía o viene a por nosotros. Así, la previsión meteorológico no es una ciencia exacta. Por eso es importante estar preparados. Mejor un poco de previsión que lamentar desgracias y la pérdida de vidas.
Salvar vidas justifica un cambio de actitud. Hay que salir con la ropa necesaria, no solo con la imprescindible. Y mirar al cielo, tomar conciencia de las posibles advertencias y actuar en consecuencia. Los humanos antiguos escuchaban a los druidas, y si no había seguridad no salían. No podemos actuar con la idea de que todo está planificado. Tenemos que llevar extras en el bolso o la mochila: mantas en el coche y la bufanda en el bolsillo.
Es un discurso que desde la asociación Prevención de Accidentes de Tráfico hemos trazado durante años. Mejor perder unos minutos que no pagar las prisas con la vida o la integridad física. El mensaje del Departament d'Interior ante las inclemencias del tiempo de estos días ha sido interesante: es preferible perder un poco de tiempo, y modificar viajes y movimientos, que tener que poner en marcha un gran y costoso aparato para rescatar a ciudadanos atrapados por los efectos del temporal.
En nuestro despacho se notó ayer la situación. Los colaboradores con niños en edad escolar recibieron avisos de las escuelas de sus hijos para que fueran a buscarlos, y hoy quizá tampoco habrá clases. Fue positivo ver la normalidad con la que se comentaron los avisos y previsiones. En general se valoró positivamente la precaución.
¿Tiene la alerta una justa medida? Sabemos más cada año, pero queda un grado importante de variabilidad -azar- que no controlamos. Es básico exponernos menos a riesgos y ser precavidos. Hoy habrá algunas críticas por exceso de celo, pero creo que es positivo avisar, porque la gente puede tomar medidas. Y habrá ciudadanos que no quieran hacerlo. No estamos ante prohibiciones, sino avisos de prudencia.
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