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El profesor ya no lo sabe todo

Los docentes han de enseñar, cada vez más, a que sus alumnos desarrollen el sentido crítico y sepan distinguir entre lo cierto y lo falso

El profesor ya no lo sabe todo

FERRAN NADEU

Estudiantes en la facultad de Psicología, Ciencias de la Educación y del Deporte Blanquerna-Universitat Ramon Llull.

MARÍA JESÚS IBÁÑEZ / BARCELONA

Sábado, 1 de abril del 2017 - 17:41 CEST

Está yendo todo tan rápido que los profesores han dejado de ser, en muy poco tiempo, el referente que tradicionalmente habían sido: los transmisores del conocimiento. En cualquier caso, han dejado de ser los únicos transmisores. La velocidad a la que circula hoy la información, las dificultades -cada vez mayores- para "distinguir entre lo cierto y lo falso", las nuevas expectativas con las que niños y jóvenes llegan a clase, dibujan un "momento peligroso para el aprendizaje".

Así lo piensa, al menos, Daniel Wilson, director del Project Zero de la Escuela de Educación de la Universidad de Harvard. De su grupo salió, allá por el año 1983, la teoría de las inteligencias múltiples sobre la que se sustenta, en buena medida, el movimiento de renovación pedagógica que está transformado las aulas de todo el mundo.

Daniel Wilson, director del Project Zero de la Universidad de Harvard, este viernes en Barcelona.

"En un momento en que el acceso a la información es tan rápido y tan amplio, a los maestros les toca trabajar aspectos como la activación de los potenciales humanos, lo que implica estimular el sentido común, el espíritu crítico, la capacidad de análisis", afirma Wilson. Los docentes, según este planteamiento, han de dejar de ser meros reproductores de clases magistrales.

Daniel Wilson

UNIVERSIDAD DE HARVARD

Vivimos un tiempo peligroso para el aprendizaje, en que el acceso a la información es muy rápido y amplio

Su objetivo, prosigue Wilson, debe ser el de dotar a los estudiantes de las habilidades necesarias para que sepan discernir por sí mismos entre lo que es verdadero y lo que no lo es. "Y para que, a partir de allí, sepan encontrar una aplicación y sean creativos", agrega el investigador, que dirige diversos proyectos internacionales de innovación educativa y que esta semana ha participado en el simposio Barcelona, Educación, Cambio.

"Lo que cada vez está más claro en las escuelas es que todas las experiencias de cambio pasan por que el alumno sea una persona activa, protagonista de su propio aprendizaje", agrega Josep Gallifa, jefe del departamento de Psicología y exdecano de la Facultad de Educación Blanquerna-Universitat Ramon Llull (URL). Y eso ha supuesto, continúa Gallifa, que "el trabajo en el aula se transforme en un trabajo colaborativo, con un enfoque más competencial".

¿EN QUÉ SE SUSTENTA EL CAMBIO?

¿Pero cómo se sabe si todo esto funciona? ¿Qué evidencias científicas existen? "En realidad, no existe una única teoría del aprendizaje como tal. Todas las explicaciones teóricas que se han dado hasta ahora explican partes de cómo se aprende, no lo hacen en su globalidad", precisa Enric Roca, profesor de Pedagogía Sistemática y Social en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB).

"Por ejemplo -concreta Roca-, sabemos que el aprendizaje compartido suele ser más eficaz que el individual, que por muy brillante que sea una persona, el resultado final de un trabajo es mejor si es fruto de un equipo".

Y esa nueva manera de plantear las clases está llegando ya, en mayor o menor medida, a las escuelas. "Hasta la tradicional organización de los alumnos por grupos de edad está empezando a modificarse en muchos centros, que han comprendido que cada estudiante llega a la escuela con su propio bagaje, con una mochila de conocimientos y experiencias distinta", señala el profesor de la UAB.

Enric Roca

UNIVERSITAT AUTÒNOMA DE BARCELONA

No existe una única teoría del aprendizaje. Las que se han dado explican partes de cómo se aprende

LA FIGURA CLAVE DEL DOCENTE

En todo el proceso de transformación es fundamental "la implicación de los profesores, incluso de aquellos que se muestran resistentes o escépticos", apostilla Daniel Wilson. Es determinante, asegura, "que participen, que exploren, que investiguen, que construyan, que cada docente aporte algo, lo que pueda aportar". "Para convencerles muchas veces basta con invitarles a reflexionar sobre qué están haciendo y cómo se puede mejorar", sugiere.

"Eso sí, es importante que lo hagan desde una posición de seguridad psicológica, que se sientan con la confianza suficiente y que no tengan reparos, llegado el caso, de pedir ayuda a los compañeros", agrega el investigador estadounidense. Lo que está ocurriendo en educación, advierte Wilson, "no es tan distinto, en suma, de lo que está pasando en otras profesiones", en plena adaptación a los nuevos tiempos.