Andrew era pequeño y rápido, no enorme y lento como Katrina o Ike. Llegó casi sin anunciarse, revelando la fuerza que lo colocó en la categoría 5 de la escala Saffir-Simpson solo dos días antes de tocar tierra en Florida, al sur de la ciudad de Miami, tras asolar las Bahamas. Cuando lo hizo, hoy hace 20 años, provocó con sus vientos de casi 274 kilómetros por hora la devastación: 26 víctimas mortales, 25.000 casas destruidas, otras 100.000 dañadas, y gastos estimados en 21.000 millones de euros. Y en este aniversario, ha revivido. Bajo control, eso sí. Y con fines prácticos.
Información publicada en la página 26 de la sección de cv Sociedad de la edición impresa del día 24 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
El Centro de Investigación Internacional de Huracanes de la Universidad Internacional de Miami ha presentado esta semana su Muro de Viento, unas instalaciones con 12 enormes ventiladores de 1,8 metros de diámetro y 6.266 kilovatios de potencia cada uno.
En su tercera versión (tras otras dos de menor capacidad creadas en 2005 y 2007 que tenían dos y seis ventiladores y alcanzaban a simular un huracán de categoría 3), se trata del primer centro capaz de provocar en ambiente controlado vientos de hasta 157 kilómetros por hora, o lo que es lo mismo, un huracán de categoría 5.
En la prueba de esta semana, se colocaron frente a los ventiladores dos estructuras, una realizada usando códigos de construcción y materiales previos al paso de Andrew y la otra con algunas de las mejoras implementadas a lo largo de los últimos 20 años. Y se recreó el huracán (con lluvia incluida), demostrando que aunque ambas construcciones soportaban de forma similar vientos de 109 kilómetros (un categoría 2), conforme se elevaba su intensidad los viejos materiales y normas sucumbían más.
«Nuestra investigación no solo salvará vidas sino que reducirá pérdidas de propiedad y, por lo tanto, coste de pólizas de seguros», explicaba ante la prensa invitada al experimento Shahid Hamid, director del laboratorio para investigación financiera, económica y de seguros.
Esfuerzo mixto
Precisamente la industria de seguros es una de las que participa en la financiación del Muro de Viento, sumándose a los esfuerzos de autoridades estatales y federales y a la campaña We will rebuild (Reconstruiremos), que fue lanzada por ciudadanos tras el Andrew.
Los experimentos ya han ayudado a mejorar los materiales y los códigos de construcción de Florida, haciéndolos unos de los más exigentes de todo Estados Unidos. Y la clave del éxito la ha identificado Arindam Chowdhury, director de la ingeniería del experimento. «No se ponen a prueba componentes individuales, se pone a prueba todo el sistema, y eso es muy importante».