La reposición de arena en las playas y la construcción de barreras y espigones en el litoral catalán, entre otras actuaciones de "discutible utilidad", en palabras de Greenpeace, supuso un gasto de 78 millones de euros entre el 2005 y el 2011, según ha denunciado la asociación ecologista al presentar su informe anual sobre el estado de las costas.
Greenpeace denuncia que la mala gestión costera cuesta 100 millones de euros al año ATLAS
"No tiene sentido mantener con este despilfarro unas playas que son artificiales", ha denunciado Anna Rosa Martínez, delegada de Greenpeace en Catalunya. Martínez ha puesto el ejemplo de la playa de Cabrera de Mar, en la comarca del Maresme, que hace dos décadas medía 2,9 kilómetros de largo y ahora se limita a 500 metros pese a los repetidas regeneraciones con arena. "Esos parches no han servido de nada"
En el 2009, por ejemplo, se añadieron 200.000 metros cúbicos en Cabrera que desaparecieron prácticamente al año siguiente, con los primeros grandes temporales. "Ese dinero podría haberse invertido en otras cosas, incluyendo preservar el ecosistema marino", lamentó la delegada en Catalunya de la organización. Según Greenpeace, reponer un metro cúbico de arena cuesta entre 4 y 6 euros. "Además, los dragados de arena tienen un impacto muy fuerte sobre la biodiversidad y la actividad pesquera".
Greenpeace calcula también, a partir de datos oficiales, que el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente se gastó entre el 2008 y el 2011 33 millones de euros para regenerar y estabilizar las playas de Barcelona con arena y espigones. "La ciudad pierde cada año entre el 2% y el 5% de su arena".
En cuanto al Club Méditerranée del cabo de Creus, dentro del parque natural, la restauración del paisaje que ocupa el complejo hotelero ha costado 11 millones de euros en siete años si se tiene en cuenta la demolición, el tratamiento de los residuos y la adecuación del terreno, incluida la extracción de 3.000 toneladas de vegetación invasiva. Lógicamente, nada de eso habría pasado si no se hubiera construido en tan singular lugar en los años 60.
El informe "Destrucción a toda costa" del 2012 estima que los beneficios que reporta un litoral bien cuidado, y que incluyen desde el turismo y las actividades deportivas hasta la pesca o la protección frente a temporales, suman en Catalunya 2.573 millones de euros anuales. "Hay que cuidar todo este litoral porque ya está saturado y está perdiendo calidad ambiental y paisajística", ha explicado Miguel Ángel Soto, responsable de Biodiversidad de Greenpeace.
En este sentido, Martínez ha destacado que un espacio pequeño pero bien cuidado, como la reserva de las islas Medes, que ocupa apenas 20 hectáreas, reporta unos beneficios anuales estimados entre 5 y 6 millones de euros, esencialmente por turismo de calidad ligado al buceo respetuoso. También ha alabado las buenas prácticas que se están llevando a cabo en el litoral del Garraf.
Martínez también ha destacado, asimismo, que de nada servirán los beinintencionados esfuerzos de frenar la erosión en el delta del Ebro, como la construcción de diques, si el río sigue sin aportar sedimentos que compensen las pérdidas. El 94% de los limos se quedan actualmente en el fondo de los embalses que jalonan el río.
Greenpeace, finalmente, también ha pedido al Gobierno de la Generalitat que la ecotasa que gravará las pernoctaciones en Catalunya revierta directamente en la preservación del medio y no en la industria turística. En total, se espera recaudar mediante este impuesto, que entrará en vigor a finales de años, unos 100 millones de euros anuales. La asociación ecologista también ha pedido que la tasa, que afecta esencialmente a los hoteles, se amplíe a cruceros y barcos de recreo.