El Govern tendrá que explicarse hoy sobre la gestión que ha hecho de la renta mínima de inserción (RMI). A estas alturas se cumplen 14 meses desde que el conseller de Economia i Empresa, Francesc Xavier Mena, abrió la caja de los truenos en agosto del 2011 y anunció una reforma drástica, contundente e inmediata. Desde entonces, la reforma de la renta mínima ha consistido en echar de la prestación al máximo de titulares (a muchos con las nuevas normas impuestas) y cerrar en lo posible -y se ha logrado- el ingreso de nuevos.
Información publicada en la página 37 de la sección de cv Sociedad de la edición impresa del día 30 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
La oposición obliga a Mena y al titular de Benestar Social i Família, Josep Lluís Cleries a comparecer después de que EL PERIÓDICO tuviera acceso a datos que demuestran que el Govern no ha logrado su objetivo: reducir el presupuesto de la RMI por la vía de lograr que miles de sus titulares encontrasen trabajo y dejasen de cobrar la ayuda. Así lo anunció Mena a finales de enero pasado, cuando se hizo público que la RMI tendría un presupuesto de 100 millones de euros en el 2012 (frente a los 170 del 2011). La cifra implicaba sacar del colectivo de perceptores a 6.000 de los 24.000 que lo constituían, porque ese presupuesto solo cubría el coste de 18.000. El Govern se ha limitado a afirmar que el presupuesto asciende a 130 millones, al computar 30 millones previstos, en balde, para crear empleo.
Antes de la reforma de agosto del 2011, en diciembre del 2010, el antiguo pirmi aliviaba a 30.284 personas. El hachazo se llevó por delante a 4.251 receptores de la prestación. En enero del 2011, cuando Mena se marcó el objetivo que no ha logrado, había 24.311 beneficiarios. En agosto pasado, 24.451. La cifra se había incrementado en 200 personas.
PUERTAS CERRADAS / En septiembre, en lo que fuentes conocedoras describen como un esfuerzo ingente, se logró bajar la cifra de titulares hasta 23.353. Con ello se aligeró en medio millón de euros la nómina mensual, que hasta septiembre fue de alrededor de 11 millones.
Y ya que rebajar el número de titulares no era viable, el Govern optó, por lo menos, por no incrementarlo. No se ha dejado entrar a casi nadie en la renta mínima, casos de máxima urgencia aparte, pese a que, como es lógico dada la situación económica, muchos lo han intentado. Es más, a gente con la RMI reconocida no se le paga por falta de recursos. Conocedores de la cocina de la prestación aseguran que cada mes, la comisión que debe dar el último sí a los expedientes no valida algunos con aval técnico por falta de dinero.
Mena tendrá la patata caliente en el Parlament. Benestar no participa en la gestión de la RMI y ya ni acoge las colas de peticionarios: en principio Cleries pasará una tarde plácida. Mena, el conseller al que todas las quinielas dan menos opciones de repetir tras las autonómicas, podría recibir las últimas pullas por parte de la oposición en la Cámara catalana.