DIRECTO Rueda de prensa del portavoz del Ejecutivo catalán, Francesc Homs, sobre la reunión del Govern
Algunos nichos de beneficencia junto a otros costeados por los familiares de los difuntos, en un bloque de tumbas del cementerio barcelonés de Montjuïc. DANNY CAMINAL
"No tiene ni donde caerse muerto". Pocas frases retratan con tanta crudeza la situación en la que un ser humano se encuentra en la miseria más absoluta, sin ingresos ni patrimonio a los que recurrir para sufragar su propio funeral. Peor aún si los familiares del difunto tampoco disponen del dinero para costear el sepelio.
Y, aunque parezca imposible, el trance puede resultar incluso más lastimoso: cuando nadie reclama el cadáver y ya se ha constatado su insolvencia. Una vez se cumplen estas circunstancias, corresponde a las autoridades garantizar la máxima de que todo el mundo merece un funeral digno, por una cuestión de ética, responsabilidad y salud pública.
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