cuatro horas en sede judicial

La jueza ha decretado prisión provisional y sin fianza para el parricida de Pontevedra

El hombre, de 40 años, se ha acogido a su derecho a no declarar ante la jueza

Por qué confiar en El PeriódicoPor qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

La jueza del juzgado mixto número uno de Caldas de Reis ha decretado prisión provisional y sin fianza para el parricida de Moraña (Pontevedra) acusado de asesinar a sus dos hijas de 9 y 4 años.

El fiscal Alejandro Pazos, que llevaba el caso del doble crimen ya había pedido que el padre fuese imputado por los delitos de asesinato ocurridos el pasado viernes, y solicitó la prisión provisional. 

El fiscal ha explicado esta mañana que pediría la calificación de asesinato por la existencia de un agravante que no ha querido aclarar, pero sí ha apuntado que ve "indicios" de culpabilidad en David O.R., de 40 años de edad. El juzgado mixto número 1 de Caldas ha decretado el secreto sobre las actuaciones.

David O.R. pasó la noche en la Comandancia de Pontevedra tras haber recibido el alta en el Hospital Montecelo, donde fue atendido de las heridas que se autoinfligió, después de supuestamente haber matado a sus dos hijas de 9 y 4 años de edad.

EL PARRICIDA NO DECLARA

David O.R. se ha acogido este sábado a su derecho a no declarar en los juzgados de Caldas, donde decenas de personas le han vuelto a increpar a su salida, al grito de "asesino" y donde agentes de la Guardia Civil incluso han tenido que contener el tumulto.

El hombre ha salido sobre las 16.45, tras más de cuatro horas en sede judicial, donde a su salida aún le esperaban decenas de personas que han llegado a romper el cordón policial establecido por varios agentes.

Pese a haber estado esas cuatro horas en el interior del juzgado, el hombre rechazó declarar ante la jueza, pero su estancia en dependencias judiciales se prolongó porque solicitó una audiencia reservada con su abogado.

Mientras los vecinos allí congregados gritaban nerviosos y algunos incluso rebasaban el perímetro de seguridad, el detenido subió esposado y con la cara tapada por su camiseta en el furgón policial. El vehículo abandonó el lugar mientras alguno vecinos seguían profiriendo insultos y en algún caso incluso lanzando objetos como botellas de agua.

Efectivos de la Guardia Civil intentaron contener a estas personas y posteriormente, todos los vehículos del Instituto Armado que continuaban en la zona se marcharon. Por su parte, una vez que el letrado de David O.R. salió de los juzgados rechazó hacer declaraciones a los medios.