Todos los recortes vinculados con la sanidad pública aplicados en los dos últimos años por la Conselleria de Salut y el Ministerio de Sanidad han incluido medidas dirigidas a reducir el gasto por consumo de medicamentos e, invariablemente, han afectado a los farmacéuticos. Las dos últimas -el cobro de un euro por receta, en Catalunya, y el copago decidido desde el Gobierno del PP- han mermado, por primera vez, la afluencia de usuarios a las farmacias, como pretendían sus promotores, un fenómeno que está socavando el balance económico del sector farmacéutico. Esto ha coincidido con la solicitud de cierre por parte de cinco farmacias catalanas, una propuesta insólita, que podría multiplicarse si persiste la situación.
Información publicada en la página 20 de la sección de cv Sociedad de la edición impresa del día 13 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
En el goteo de pérdidas que experimentan las farmacias, explica Joan Calduch, tesorero del Col.legi de Farmacèutics de Barcelona, ha sido determinante el aplazamiento de los pagos mensuales con que el Servei Català de la Salut (CatSalut) les abona los medicamentos sujetos a receta pública que ya han sido dispensados. Esos pagos se realizan desde el pasado octubre con una demora de 90 días, un mes más tarde de lo habitual. «El trastorno que causa este retraso aún se arrastra y ha obligado a un 70% de las farmacias a pedir créditos bancarios», prosigue Calduch.
SUSPENSIÓN DE PAGOS / Un 20% de los farmacéuticos de Barcelona -unos 400- se han acogido a un producto bancario por el que pagan un bajo interés a cambio de poner en prenda el inmueble donde viven, o bien su casa de veraneo o el plan de pensiones con que prevén cubrir su vejez. «Otro 37% de los farmacéuticos pasan la mitad del mes en números rojos -asegura Calduch-. Y los hay que contratan pólizas de crédito que no exigen aval, pero por las que pagan un interés muy alto». Algunos -no especifica cuántos- han presentado un concurso de acreedores. La situación económica, resume el tesorero, es límite para la mayoría, y da lugar a un peligroso bucle: como no disponen de liquidez, reducen los estocs de productos disponibles en la farmacia, lo que, a su vez, provoca la pérdida de más de una venta.
LÍDERES / La decena de rebajas en el precio de los fármacos financiados aplicada por distintos gobiernos españoles en los últimos 15 años -y emprendida con ímpetu por el actual- no ha alterado el hecho de que España siga siendo líder europeo en consumo de medicamentos. La pretensión de que el gasto farmacéutico no absorba el 25% del presupuesto de la sanidad pública -ese porcentaje apenas ha bajado- ha alterado los convenios del Ministerio de Sanidad con la industria farmacéutica, que, dado su mayor volumen de negocio, acusa una merma de beneficios menos lesiva para sus finanzas que la experimentada por las farmacias.
«Entre el 2004 y el 2012, los precios de los medicamentos han bajado un 25%, pero nuestra pérdida real de beneficios ha sido del 50%, porque el índice de precios al consumo (IPC), es decir, lo que nos cuestan los salarios, la luz y el alquiler, ha aumentado otro 25%», destalla Joan Calduch.
El cobro de la tasa catalana del euro por receta, más el copago estatal, están provocando una pérdida de fidelidad en el cumplimiento de los tratamientos por parte de los usuarios, alertan los farmacéuticos. «No se llevan todos los fármacos que indica su plan terapéutico -dice Calduch-, pero, es de suponer que si el médico los incluye es porque el paciente los necesita».
Aunque las farmacias no quedaron afectadas el pasado julio por el impago de la Generalitat a la red de hospitales concertados, esa eventualidad sobrevuela sus pensamientos como una amenaza que, explican, si llegara a ser realidad sería «muy dicífil» de asimilar.