La policía ha borrado el grueso de su actividad en internet, pero ayer aún se podían localizar rastros que Juan Manuel Morales Sierra dejó en los últimos tiempos en foros mostrando su cara más antisocial, con tintes racistas. Como este comentario con su nombre sobre la noticia de una paliza de cuatro jóvenes negras a una chica blanca en Inglaterra. «Europa ya ha caído, tanto económicamente como en todo lo demás, ¿o es que nadie ve cómo ya solo hacemos lo que las finanzas internacionales y los ideólogos sionistas nos dejan?» En la foto de Facebook adjunta aparece sonriente frente a la Puerta de Brandeburgo, en Berlín. El joven, de 21 años, recibió el miércoles en su apartamento del casco antiguo de Palma los 140 kilos de explosivos con los que presuntamente pretendía provocar en la Universitat de les Illes Balears una masacre, emulando a sus admirados Eric Harris y Dylan Klebold, que en 1999 asesinaron a 13 personas en una escuela de Columbine, en EEUU. La Policía Nacional, que le investigaba desde hacía cinco meses, le detuvo el mismo miércoles en la calle, para desconcierto de los vecinos. El administrador de fincas que en agosto, cuando se independizó de sus padres, le alquiló el piso le definió ayer como «el inquilino perfecto» y un peluquero que le cortó el pelo un par de veces como «un chico normalito, más bien reservado».
ADMIRADOR E ÍDOLOS Una foto de Juan Manuel Morales y una imagen de Harris y Klebold en el instituto de Columbine, el día de la matanza. EFE / MONTSERRAT T. DÍEZ
Información publicada en la página 30 de la sección de cv Sociedad de la edición impresa del día 05 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
ODIO A TODO / Pero tras la aparente normalidad de un joven con flequillo sobre los ojos, delgado y que solía llevar ropas amplias y zapatillas deportivas se ocultaba un odio enquistado. ¿Pero odio a qué? «A todo, a la sociedad, a los universitarios, a los judíos... No hay coherencia en las entradas de su blog, ni en su diario personal. Son sentimientos y delirios sin base ideológica alguna», relató ayer un responsable policial.
Un sentimiento de repulsa generalizada, con toques racistas y antisemitas, que le llevó a aislarse cada vez más del mundo y a tramar con meticulosidad, en el último año, un plan con el que pretendía cometer una masacre en Palma. Y no se trataba de un farol. Como se encargó de recordar ayer el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, la policía evitó una matanza.
Hace poco más de medio año, la policía recibió la denuncia de un ciudadano alertando de que un tal Columbainero había subido a Youtube un vídeo con fragmentos de la masacre de Columbine en el que justificaba la acción por la decepción de los dos asesinos con la sociedad. La policía examinó el vídeo, identificó al usuario y lo incluyó en la lista de los internautas a los que no había que perder la pista. «Chiflados que cuelgan sandeces en internet hay cientos. Afortunadamente, el 99,9% se quedan en fanfarronadas. Nuestra labor consiste en aislar a los que van en serio», recalcaron las mismas fuentes policiales.
Y la alarma saltó hace unos cinco meses, cuando los agentes que seguían las andanzas de Columbainero en la red comprobaron que abría un blog en el que insistía en alabar los asesinatos de Eric y Dylan. Entonces el caso pasó de la lista de los internautas a controlar a la de los sospechosos peligrosos a los que investigar. Un juez autorizó que se le pinchara el teléfono y se le interviniera el ordenador.
Durante estas semanas, los investigadores controlaron de cerca los intentos del joven, que estudió Electrónica en un instituto de Palma, de conseguir armas. Primero en el mercado negro, pero no tenía ni los contactos ni la osadía para moverse en los bajos fondos. Entonces lo intentó por la vía oficial, solicitando un permiso de armas que, obviamente, le fue denegado.
PLAN B / Descartada la posibilidad de matar con armas de fuego, Morales elaboró un plan B. Cometería la masacre sembrando de artefactos el campus de la Universitat de les Illes Balears. No le costó nada localizar en internet los manuales para transformar 125 kilos de nitrato amónico, manipulado en las dosis justas con otras sustancias químicas también localizadas en su casa, en un potente explosivo de características similares al amonal y el amosal.
Cuando la policía detectó que el joven había hecho el pedido de nitrato amónico por internet, se iniciaron las vigilancias en la puerta de su casa. Un grupo de policías se fue turnando en la terraza de un bar que había justo enfrente de su domicilio para no perderle de vista ni un solo momento. El miércoles, sobre las 10 de la mañana, cuando el joven había recibido ya el explosivo, fue detenido en la puerta de su casa. No opuso resistencia. Tampoco pudo. Se le inmovilizó en pocos segundos y fue introducido en un coche. Horas después regresó a su casa, ya detenido, para presenciar el registro del apartamento de 40 metros cuadrados que tenía alquilado en la calle de Can Gotleu.
JUGADOR DE PÓQUER 'ON LINE' / Solitario, de pocos amigos, Morales encontraba en la red casi todo lo que necesitaba. Incluso el dinero extra para financiar su locura, pues no se le daba nada mal el póquer on line. También visitaba páginas de contacto para encontrar novia.