El cardenal Carlo Maria Martini, exarzobispo de Milán y, sobre todo, líder de lo que, simplificando, se llama el ala progresista de la Iglesia católica, murió ayer en Varese, en el norte de Italia. Tenía 85 años y sufría párkinson. Según los médicos mantuvo hasta el final la lucidez, hasta el punto de rechazar ser mantenido con vida gracias a la tecnología médica, asistencia sobre la que había debatido con frecuencia con representantes laicos y agnósticos de Italia y que algunos católicos consideran como obligatoria.
Información publicada en la página 28 de la sección de cv Sociedad de la edición impresa del día 01 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Martini fue arzobispo de Milán entre 1979 y 2005. Al retirarse por haber cumplido los 75 años reglamentarios, se estableció en Jerusalén, donde esperaba poder proseguir sus estudios sobre la Biblia, de los que era considerado un gran especialista. Pero la enfermedad y algunas incomprensiones por parte de las autoridades israelís le indujeron a regresar a Italia en el 2008. Allí se estableció en una residencia para jesuitas (orden a la que pertenecía) desde la que colaboró con el diario económico Il Sole-24Ore sobre temas de actualidad.
En el conclave del 2005 tuvo un papel decisivo en el pacto entre los varios grupos que suele acompañar la elección de un Papa. Crónicas fiables cuentan que tras las primeras votaciones los cardenales Martini, que contaba con el paquete de unos 40 votos progresistas, y Ratzinger, a quien votaban los centristas y conservadores, se habrían encontrado para sellar un pacto de gobierno del nuevo Papa. Un año más tarde, desde las páginas del citado rotativo, el cardenal recordó diplomáticamente a Benedicto XVI los temas pendientes de la Iglesia frente a la modernidad.