La opción de que los alumnos lleven a la escuela su comida diaria en una fiambrera, regulada por la Conselleria d'Ensenyament para el próximo curso, exigirá que las familias abonen el pago de los monitores que acompañan a los niños, al igual que hacen los padres de quienes comen el menú del colegio. La fórmula de la tartera en la escuela no supondrá más de «un euro y medio o dos» de ahorro al día, calculó Pere Farriol, presidente de la federación de padres de alumnos FAPAES, sobre la cantidad que cueste el servicio de comedor en cada centro. El uso de la fiambrera, que ya autorizaban algunas escuelas catalanas, fue solicitado por las asociaciones de padres, que alegaron la dificultad de algunas familias para abonar el coste del menú escolar.
Los responsables de Ensenyament y Salut no esperan que la iniciativa sea secundada por un gran número de niños, pero consideran «adecuado y justo» el citado cobro a quienes lleven fiambrera. «Los colegios han de comprar nevera, horno calentador de platos y microondas para que la comida de las fiambreras se mantenga en perfectas condiciones», explicó Gemma Salvador, nutricionista de Salut. «Los niños que lleven la comida de casa habrán de estar custodiados por monitores y las instalaciones, limpias --añadió--. Todo esto tiene un coste».
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