El Periódico

ENTREVISTA

"Si un entrenador ordena a una niña saltar, ella salta. Si le pide abrir las piernas, las abre"

La exgimnasta olímpica Gloria Viseras denunció abusos continuados por parte del exseleccionador nacional Jesús Carballo

"Si un entrenador ordena a una niña saltar, ella salta. Si le pide abrir las piernas, las abre"

ÁLVARO MONGE

Gloria Viseras, exgimnasta olímpica que denunció abusos por parte del exseleccionador Jesús Carballo.

Jueves, 3 de diciembre del 2015 - 10:05 CET

Gloria Viseras (México, 1965) entró en la selección española de gimnasia artística siendo una niña y la abandonó, ya adolescente, tras los Juegos Olímpicos de Moscú. “Vivía exclusivamente para eso y todo lo que me preocupaba en aquella época era lo que mi entrenador pudiera pensar de mí”, recuerda. Su entrenador era Jesús Carballo. Muchos años después, cumplidos los 48, Viseras le denunció, con el apoyo del Consejo Superior de Deportes, por haber abusado sexualmente de ella mientras fue su pupila. El caso fue archivado en el 2013 por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que consideró el delito prescrito. Carballo, que pese a los testimonios presentados en su contra siempre ha negado los hechos, fue depuesto como seleccionador nacional.

Ha viajado usted a Barcelona para participar en un taller sobre abusos sexuales en el deporte, ¿qué ha explicado allí? He venido a contar a los futuros entrenadores, a jóvenes estudiantes, cuál fue mi experiencia para que a través de ella comprendan cómo son los entornos en los que se producen los abusos sexuales y cómo pueden contribuir a evitarlos.

"Llevamos años ocultando que hay abusos contra niños, silenciándolo. Yo tardé 30 años en poder hablar"

¿Treinta años en silencio? ¿Por qué no habló? Pues sobre todo por protección a mi familia, a mi entorno. Eran los años 70. Todo contribuía… No era fácil. De hecho, durante mucho tiempo, pensé que iba a llevarme el secreto a la tumba, que era un secreto que solo conocíamos mi entrenador y yo.

¿Por qué es tan importante visibilizar lo que ocurre? Llevamos años ocultando que hay abusos contra niños, silenciándolo. Yo misma tardé 30 años en poder hablar sobre ello. Este es el delito más impune que existe, es un delito que se comete contra menores que no entienden qué ocurre y que tienden a sentir vergüenza y culpa. Nosotras, que éramos gimnastas, deportistas de élite, lo cargábamos todo a nuestras espaldas, teníamos un alto concepto del sacrificio y algo de héroes.

¿Cómo empezó su carrera deportiva? Empecé a los ocho años en un gimnasio de Madrid, de los de toda la vida. Mi entrenador en seguida vio que yo tenía cualidades y me envío a un centro de tecnificación. Allí estaba el equipo nacional y un grupito de niñas muy jovencitas empezamos a entrenar, primero, con un matrimonio ruso, y luego, en 1976, con Jesús Carballo, que venía de entrenar al equipo masculino.

"Este es el delito más impune que existe. Se comete contra menores que no entiende qué ocurre"

¿Venía del equipo masculino y lo pasaron a entrenar a niñas? Sí, nadie lo encontró extraño. Nosotras éramos niñas, muy niñas. Pasábamos todo el día en el gimnasio y éramos muy infantiles, quizás menos maduras incluso de lo que es habitual a esa edad. Al principio, fue más o menos bien con él, pero hubo un momento en que empezó a marcar territorio: nos prohibió hablar con los chicos, nos empezó a insultar, nos iba poniendo a prueba a ver si le contábamos a nuestros padres lo que ocurría en el gimnasio.

¿Sus padres no sospechaban? Supongo que no llegaron a imaginar los abusos, pero sí veían que yo no estaba bien. Me estaba volviendo una niña triste, encerrada en mí misma, huraña. La gente lo justificaba por la gimnasia, por el cansancio. Pero después de los Juegos Olímpicos de Moscú, mi padre me sacó de allí. Vio que yo estaba fatal, anímica y psicológicamente.

¿Solo le pasaba a usted? Luego he sabido que hubo más chicas. Lo supe 30 años después, en un encuentro con otras chicas que habían sido gimnastas como yo. Me dijeron que se había hablado con la federación, pero que no se había hecho nada. Eso también me ha hecho sentir muy culpable, porque quizás si yo lo hubiera denunciado antes, habría evitado que  chicas más jóvenes que yo pasaran por eso.

"Lo último que quieres es que tus padres sepan que eres una puta. Porque así me llamaba él: Puta"

¿Él actuaba con impunidad porque era la autoridad? Cuando entras en el mundo del alto rendimiento, si eres una campeona y te conviertes en un modelo para los demás, lo último que quieres es que la gente, y en particular tus padres, sepan que eres una puta. Porque así es como me llamaba él: “Puta”. Yo me convertí en la perfecta ocultadora. ¿Quién me iba a creer a mí contra ese señor que estuvo tantos años entrenando al equipo nacional, que había logrado tantos éxitos deportivos? Si un entrenador como él le pide a una niña que dé el doble salto mortal, la niña salta. Si le ordena abrir las piernas, las abre.

¿Han cambiado las cosas desde entonces? Ha cambiado algo, sí. Los gimnasios son ahora espacios más abiertos, con cristales para que los padres sigan los entrenamientos. Los nuevos entrenadores no han de estimular a sus deportistas diciéndoles que son una mierda, que sin dolor no hay victoria, como se hacía antes. Ha de cambiar el lenguaje, a los deportistas hay que decirles: “Vamos, que tú puedes”.

"Un entrenador no puede entrar en una sauna con una deportista, ni hacerle un masaje, ni ser su psicólogo"

¿Llegamos un poco tarde? Sí. Hay países como el Reino Unido que hace años que han regulado todas estas cosas. Ha de quedar claro, también aquí, que un entrenador no puede entrar en una sauna con una deportista, que no puede hacerle un masaje, que no es su psicólogo. Para eso ya existen los masajistas, los psicólogos y los padres.

Está usted poniendo en marcha una fundación. Sí, poco a poco. Está costando porque hay que encontrar financiación, pero la idea la tengo clara: hay que defender un deporte sin violencia contra el deportista. Siempre que se habla de violencia en el deporte, se piensa en la violencia entre aficionados, pero muchas veces se pierde de vista lo importante que es crear entornos sanos para los niños y los jóvenes que practican deporte.

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