Alguna cosa ha empezado a cambiar, a peor. El grave enfrentamiento que a principios de julio hubo entre los manteros y los Mossos d¿Esquadra en la Costa Daurada (seis mossos heridos en un enfrentamiento con 120 manteros armados con palos) y la palpable tensión entre los vendedores y la policía prueba que algo se ha roto en su tradicionalmente frágil relación.
Un grupo de manteros y un policía en Cambrils, el pasado sábado. Tjerk van der Meulen | Xavi Moliner
El problema económico que desde hace años acarrea la actividad ilícita del 'top manta' ha empezado a tomar visos de conflicto social. Ayuntamientos, policía y comerciantes coinciden en detectar el agravamiento de la situación, aunque identifican diferentes causas: los cambios en la relación entre manteros y los acuerdos con los suministradores de mercancía; el aumento de la presión policial; la llegada al sector de 'la manta' de inmigrantes violentos procedentes de países sumidos en conflictos bélicos y, sobre todo, la crisis que afecta al volumen de ventas y a los beneficios.
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