Desde que 45 vecinos de Ripollet y Cerdanyola del Vallés iniciaron el pleito contra la empresa Uralita en demanda de una indemnización, han muerto 14. Los 33 que mantienen la determinación de ser compensados por el daño que les causó el polvo de amianto que desprendía la producción del famoso fibrocemento, tienen de 50 a 85 años. Todos están enfermos. Algunos, muy enfermos.
La noticia del chasco 8 El presidente de los afectados por el amianto, Leontí Grabalón, lee la información sobre su caso, junto a su esposa, ayer. XAVI MOLINER
Información publicada en la página 33 de la sección de cv Sociedad de la edición impresa del día 21 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
El pasado jueves recibieron un chasco judicial sobre su caso: la Audiencia Provincial de Madrid ha dado la razón a Uralita y ha revocado la sentencia que en el 2010 emitió un juzgado madrileño de primera instancia que les reconocía el daño sufrido y condenaba a Uralita a indemnizarles colectivamente con 3,9 millones de euros.
Unos cobraron 25.000 euros, otros 45.000 y alguno 470.000, en función de las secuelas sufridas, pero, a la vista de que Uralita recurrió la sentencia, los abogados de los afectados, del bufete de Miquel Roca Junyent, les advirtieron de que no tocaran ese dinero. Que lo guardaran, hasta ver qué ocurría finalmente, no fuera que los jueces les quitaran la razón y hubiera que devolverlo. Y así ha sido.
Los abogados de los vecinos apelarán ahora ante el Tribunal Supremo, para que revise todo el proceso y dicte un nuevo veredicto. De momento, no obstante, han de depositar en la Audiencia de Madrid las cantidades recibidas, y esperar los tres o cuatro años que, se calcula, invertirá el Supremo en pronunciarse. Así lo harán todos, tanto los que viven como los familiares de los que ya fallecieron. «Los vecinos tienen ese dinero, no lo han tocado. Por ahí, no hay problema», explicó ayer Leontí Grabalón, esposo de una enferma del amianto y presidente de la Associació d'Afectats per l'Amiant RipolletCerdanyola, que canaliza la demanda de los 45 vecinos. «Yo confío en que acabarán cobrando de nuevo, porque, si no fuera así, la justicia no sería justa ni nada que se le parezca», añadió. El jueves por la noche, los vecinos denunciantes se reunieron con sus abogados, que los pusieron al día del proceso. «Hubo mucho enfado. Mucha decepción», dice el presidente de la asociación.
Dicen que ha prescrito
El argumento con que la Audiencia de Madrid ha revocado la sentencia anterior no ha consistido en negar o confirmar que estos vecinos han enfermado a causa del amianto, sino en el dato de que la fábrica Uralita cerró en 1997 y los hechos denunciados «han prescrito». «¿Cómo que han prescrito?», clama Leontí Grabalón. «Esta enfermedad no prescribe, sino que empeora y se va acentuando hasta impedir llevar una vida normal», dijo. Esa enfermedad, la asbestosis, emite los primeros síntomas 15 o 20 años después de empezar a respirar polvo de amianto. Se inicia con placas en la pleura -membrana que recubre el interior de los pulmones- y va causando una tos imparable, constante. Después, aparecen las dificultades para respirar. «En invierno llegan a ir siete u ocho veces al CAP para que les pongan la mascarilla de oxígeno, porque no les entra el aire en los pulmones». Aparece la fibrosis pulmonar y, finalmente, en algunos casos, cáncer de pulmón. «Todo eso, en personas de 55 o 60 años. ¿Permite llevar una vida normal esta enfermedad? Pues no», prosigue Grabalón. «Luego -se responde él mismo-, esto no puede considerarse prescrito».
Ninguno de esos vecinos trabajó en Uralita, pero sí respiraron desde niños el polvillo blanco que desprendía el mineral con que elaboraban las tejas onduladas. El uso del amianto en Uralita quedó prohibido en 1985. «Las calles siempre estaban cubiertas por tres dedos de un polvillo blanco, como de cemento, que todos respirábamos -recuerda Grabalón-. Los niños jugaban a tirarse polvo. Cada día».
Algunos procesos judiciales emprendidos por trabajadores de Uralita que enfermaron de asbestosis han dado la razón a los empleados. El proceso de los vecinos es el primero de estas características que se emprende contra Uralita. Si triunfa, no será el último. El bufete de abogados Col.lectiu Ronda prepara la presentación de un caso similar interpuesto por otros 27 vecinos de Ripollet.
De momento, y a pesar de la indignación que les ha supuesto el revés de la Audiencia Provincial de Madrid, los vecinos de Ripollet no pierden la esperanza de que los jueces admitan sus motivos. «Lo triste, es que se van muriendo», lamenta Leontí Grabalón.