El Periódico

relato en primera persona de dos mujeres que se han apuntado al curso / chelsea catalana 42 años

«Empecé en mayo y no tengo mucha experiencia»

Domingo, 16 de febrero del 2014

Conocí a una profesional del sexo, le di vueltas a la idea, me organicé durante tres meses y empecé en mayo del 2013. Pero desaparecí entre agosto y diciembre, y ahora vuelvo a arrancar, con más fuerzas y con las ideas más claras. Pero no tengo experiencia, no he hecho muchos servicios y me he apuntado al curso para aprender, sobre todo, cuestiones administrativas, burocráticas, de márketing. Estoy elaborando mi blog -aún no está en línea pero se titulará chelsealove-, y aunque las presentaciones habituales me parecen aburridas, desconozco las estrategias de promoción. También me interesa saber cómo tratar por teléfono a los clientes, porque a menudo no ves cómo acabar con una conversación que no lleva a ninguna parte, y tampoco sé muy bien qué tono adoptar. ¿Seco? ¿Insinuante...?

Tampoco resulta fácil de llevar la ocultación. Aunque vas conviviendo con eso, no me interesa que nadie sepa quién hay detrás de Chelsea. Naturalmente hay una persona. Una madre de tres hijos, sin pareja, que tuvo un trabajo artístico y ahora lleva una empresa relacionada con la creatividad. Pero al principio no me metí en esto por un descalabro económico. Tengo mis deudas, como todo el mundo. Si tengo que ser sincera, yo empecé por placer. Me gusta el sexo, y si hay dinero de por medio, resulta más satisfactorio. Así que decidí compaginar los dos mundos. Pero ahora que he vuelto, la economía pesa más. Necesitó más dinero. Como era -y soy- nueva en esto, lo que personalmente más me angustia es que me puedan hacer daño, que es algo que no puedes controlar. No voy a ningún domicilio, ni a hoteles. Me limito a apartamentos por horas. Y mi tarifa es de 200 euros la hora, de momento, porque es un filtro para descartar clientes que no deseo. Yo busco un perfil cultural medio-alto, a hombres y mujeres con los que también pueda hablar de música o de arte. Porque no es solo dinero y sexo. También veo esto como una forma de enriquecimiento personal. Y eso me exige profesionalizarme. Saber más.