Doce familias desahuciadas subsisten en el edificio del número 2 de la calle de Almagro del distrito de Nou Barris de Barcelona desde hace un año, tras haber sido ocupada por indignados después de una multitudinaria manifestación por el centro de la ciudad. "Este techo se ha convertido en el hogar que un día perdimos y de no ser por esto estaríamos en la calle", ha explicado a Europa Press Patricia Ortiz, de 38 años, que junto a sus tres hijos --de 1, 15 y 17 años-- ocupa el 1º 1ª del bloque desde la primera noche.
Todos los vecinos disponen de agua corriente, luz, agua y suministro de gas, que "tras unos pequeños arreglos", funciona mediante butano, el único gasto corriente que deben sufragar. Patricia, madre soltera y en paro desde hace dos años, percibe 426 euros mensuales del Plan Prepara, "un dinero con el que es imposible encontrar ningún alquiler digno que permita también comprar los pañales y potitos del bebé".
En la mayoría de las puertas del edificio, tras las cuales se esconden una docena de dramas personales y familiares marcados por la pobreza y la exclusión social, viven menores y adolescentes. "Intentamos ayudarnos unos a otros todo lo que podemos aunque nuestros recursos son limitados", ha añadido Patricia, que ha agradecido al movimiento 15-M que le proporcionara un hogar y se ha mostrado confiada en poder seguir viviendo allí hasta encontrar un lugar mejor.
El titular del Juzgado de Instrucción número 6 de Barcelona decidió en noviembre del 2011 archivar la denuncia de Cajamar contra las familias del edificio al considerar que no se realizó un ataque penalmente relevante durante la ocupación, porque el bloque lleva tiempo vacío y porque no existía ningún proyecto claro sobre qué hacer con él. Las familias esperan que no se produzca ningún desalojo y que no prospere ninguna querella por la vía civil, tras agotarse la vía penal.
Marisa Hernández, de 33 años, vive con su pareja en la segunda planta del bloque y ha calificado de lamentable que, tras un año, la situación no haya cambiado: "Nadie nos ayuda. Queremos mejorar nuestra situación y salir de aquí, pero la situación es extrema". Aunque el rellano del edificio acumula escombros y suciedad, las viviendas "son muy limpias y dignas porque vivir ocupando no tiene por qué significar vivir en la miseria", ha valorado Hernández. La ocupante ha admitido que durante este año "ha bajado mucho la actividad asamblearia que promovían los 'indignados'", aunque en los últimos días se ha incrementado la presencia de curiosos y han aumentado las reuniones para preparar el primer aniversario de la ocupación.
Las familias y el movimiento 15-M han organizado para distintas actividades en las que han participado los vecinos y en las que se han recaudado fondos para sufragar el abogado que les defiende.
La ocupación del edificio de Nou Barris ha tenido continuidad en acciones similares llevadas a cabo por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. Es el caso, por ejemplo, de un edificio de la zona sur de Sabadell propiedad de Catalunya Caixa en el que desde el pasado mayo residen tres familias que se encontraban sin vivienda.