El presidente de la Comisión Italiana de Grandes Riesgos, el físico Luciano Maiani, ha dimitido de su cargo para protestar por la condena a seis años de prisión de sus colegas científicos acusados de haber subestimado los riesgos ante el seísmo de L'Aquila, en el 2009, en el que murieron 300 personas.
"No veo las condiciones para trabajar con serenidad", ha asegurado Maiani, tras la sentencia judicial, que condena a siete técnicos.
Maiani, un reputado científico que fue director general del CERN en Ginebra entre 1999 y el 2003, ha advertido de las próximas dimisiones del vicepresidente Mauro Rosi y del presidente de honor, Giuseppe Zamberletti. Y ha protestado por el hecho de que no haya ninguna investigación para quienes "construyeron de forma inadecuada en una zona sísmica".
"No es posible facilitar al Estado avisos serenos, desinteresados y altamente profesionales con esta loca presión judicial y mediática. Esto no ha ocurrido en ningún otro país del mundo. Significa la muerte del servicio prestado por los profesionales al Estado", ha añadido.
La Comisión se había reunido el 31 de marzo, días antes del seísmo del 6 de abril, para analizar varios temblores ocurridos durante los meses antes y proponer medidas a las autoridades. Y concluyeron que no era posible predecir un seísmo mas fuerte pero aconsejaron respetar las mediasd de prevención antisísmicas, en particular de construcción de los edificios.