La joya más preciada como simbólico transmisor de algo con un valor incalculable: la esencia del fallecido. Esa es la idea que persiguen las empresas que comercializan diamantes sintéticos creados a partir de las cenizas y los cabellos del difunto. Con las mismas propiedades de pureza, dureza y composición que las piedras preciosas obtenidas en las explotaciones mineras, Algordanza crea diamantes a partir de la extracción del carbono que se consigue de las cenizas mortuorias y su posterior cristalización. El resultado es una pieza única, que puede presentarse en su forma original tras el proceso o en otros dos cortes, y siempre de tono azulado por la presencia de boro. Su valía está avalada por el Instituto Gemológico Suizo, y su precio oscila de los 3.900 euros para 0,2 quilates hasta los 19.000 euros de un quilate. La entrega no se producirá antes de tres o cuatro meses.
Información publicada en la página 31 de la sección de cv Sociedad de la edición impresa del día 01 de noviembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
IrisGem también ofrece este innovador recuerdo, pero a partir de unos simples cabellos, que contienen entre un 40% y un 45% de carbono. Bastan uno a dos gramos de vello de cualquier parte del cuerpo para obtener una piedra preciosa, con la posibilidad de elegir el tamaño, el corte y cinco opciones de colores: ámbar, amarillo, azul, verde e incoloro. El proceso de creación dura poco menos de un mes, puede seguirse a través de internet y tiene un coste de 1.600 euros para las piezas de 0,2 quilates, las más básicas de las que se comercializan.