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Detectives, en el filo de la ley

Los últimos escándalos ponen el foco sobre una profesión que ejercen 350 personas en Catalunya y que se mueve en el límite

Domingo, 17 de febrero del 2013 Imprimir Enviar esta noticia Aumentar/ Reducir texto
ANTONIO BAQUERO
BARCELONA

En el resto del mundo son, con diferencia, la profesión más literaria y cinematográfica. En Catalunya, además, parecen tener por costumbre estar en el centro de algunos de los mayores escándalos políticos y futbolísticos de los últimos años. Una vez más, el oficio de detective vuelve a estar bajo los focos. En esta ocasión, por el presunto espionaje con micrófonos ocultos entre el florero de un restaurante de la entrevista entre la examante de un hijo de Jordi Pujol y la líder del PP en Catalunya, Alicia Sánchez-Camacho, así como por la supuesta investigación de Felip Puig encargada por Convergència Democràtica de Catalunya.

Imagen alegórica del poder de los detectives para obtener información. EL PERIÓDICO

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Información publicada en la página 4 de la sección de Tema del día de la edición impresa del día 17 de febrero de 2013 VER ARCHIVO (.PDF)

Desde el Colegio de Detectives Privados de Catalunya se reclama respecto para la profesión. «No puede ser que por los excesos de unos pocos al conjunto de detectives se nos considere unos piratas», se queja Enrique Arranz, presidente de esta entidad, con 350 colegiados.

¿Quiénes son y a qué se dedican los detectives? «Nuestro día a día es diverso. Vienen todo tipo de encargos», comenta Josep Maria Oliver, propietario de la agencia Oliver Detectives. La lista es larga, aunque hoy por hoy buena parte de los trabajos que realizan los detectives privados son por encargo de aseguradoras, bancos y empresas. Para las primeras, acostumbran a investigar fraudes en bajas laborales o accidentes. Las aseguradoras contratan a los detectives para investigar si una persona que está de baja por enfermedad está realmente enferma o si quien dice haber sufrido un accidente de coche lo ha sufrido de verdad.

BANCOS Y ASEGURADORAS / También trabajan habitualmente para los bancos, que los contratan para, por ejemplo, conocer el domicilio de alguien que tenga una deuda grande y a quien no puedan localizar. Otras veces el encargo es determinar si el empresario que asegura declararse en quiebra realmente se encuentra en esa situación o bien si está llevando a cabo una insolvencia fingida para no pagar deudas.

Las empresas son otro de sus grandes clientes. «Normalmente nos contratan para que les hagamos auditorías de seguridad. Es decir, para que hagamos barridos y comprobemos que no hay micros en sus instalaciones, que no tienen los correos electrónicos o el sistema informático pirateados. Quieren asegurarse de que no hay fugas de información que vayan a la competencia. Les preocupa mucho ser víctimas de espionaje industrial», señala Oliver. Algunas empresas también les solicitan que investiguen si el currículum académico que presenta una persona es real o en qué empresas trabajó.

Otras veces, bancos y empresas contratan a detectives para que determinen si las cifras y balances que presenta alguna compañía con la que pretenden hacer negocios son auténticos. «Por eso en los despachos de detectives hay desde investigadores especializados en hacer seguimientos por la calle hasta personas expertas en leer balances y también ingenieros informáticos», comenta Jorge Colomar, un detective que, además, asesora a la serie de TV3 'Kubala, Moreno y Manchón'.

En un registro ya más literario, los detectives son requeridos por abogados para que investiguen las pruebas del caso judicial en que participan y así determinen si son o no reales. Los detectives no pueden investigar delitos, eso solo lo puede hacer la policía, pero sí pueden ayudar a los abogados a encontrar un testigo, a desmontar a otro o a determinar la validez de unas pruebas.

BUSCAR DINERO NEGRO / Los investigadores privados son las personas ideales para investigar delitos cuyas víctimas no tienen intención de denunciar a la policía. Así, en los últimos años, muchos detectives han sido contratados por personas que han sufrido un robo en su vivienda. Al ser dinero negro lo que ahí tenían oculto, a las víctimas no les interesaba que los Mossos metieran las narices en el asunto. Otras veces lo que solicitan es que intenten localizar un objeto valioso que ha sido robado. En algunos casos, cuando la familia considera que la policía ya no puede hacer más, los detectives reciben el encargo de investigar el paradero de personas desaparecidas

Buena parte de las investigaciones que realizan son de índole privada. Las más habituales son los encargos de hombres o mujeres que quieren saber si su pareja les engaña. Pero también se les contrata para hacer seguimientos a ese hijo de quien se sospecha que lleva una vida disoluta. Algunos despachos ofrecen incluso la posibilidad de someter a alguien al polígrafo. Los distintos detectives consultados por este diario sostienen que se ajustan a legalidad. «Si algo sabe un detective cuando acaba de hacer el curso de investigación privada es qué puede y qué no puede hacer», cuenta el presidente del Colegio de Detectives. «Ni todo vale ni solo se puede funcionar por la pasta», insiste Oliver.

Sin embargo, la operación Pitiusa, una mastodóntica investigación que llevó en mayo del año pasado a detener a cerca de 70 detectives por compraventa masiva de datos privados y confidenciales de cerca de 4.000 personas y empresas, destapó que, al menos, unos cuantos detectives no se atienen a las leyes. Aquella red presuntamente tenía a sueldo a personas que trabajaban en compañías telefónicas, en Hacienda, en oficinas del INEM, en ayuntamientos, en la policía. «Llamaban y, por dinero, estas personas les facilitaban el listado de llamadas de una persona, o su declaración de la renta, o su vida laboral; en cuatro llamadas podían hacer un informe de un individuo o una empresa», cuenta una fuente policial.

Uno de los documentos más cotizados eran los formularios de Hacienda 347 y 349, en que las empresas deben consignar las transacciones (tanto ventas como compras) superiores a 3.000 euros. Así la competencia sabe a qué proveedores compra la firma rival, qué precios consigue y qué clientes tiene.

«Algunos detectives pagan por obtener de forma ilegal datos de ese tipo», comenta esa fuente. «Hay ovejas negras que no dudan en colocar micros en restaurantes, localizadores en el coche, o poner trampas a testigos para luego usarlas en su contra», comenta esa fuente, que pone como ejemplo casos de grandes compañías que pagan grandes cantidades para que escarben en la vida de ejecutivos que quieren despedir. «Les siguen, se meten en sus correos electrónicos... Usan información comprometedora para presionarles. Les sale más barato pagarle 30.000 euros a un detective que indemnizar a ese ejecutivo».

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