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El 24 de mayo de 1987, Angustias Roldán, de 14 años, había quedado con una prima para salir. Se despidió de su madre, que le insistió en que regresara a las nueve de la noche. Fue la última vez que madre e hija hablaron. La chica no llegó a las nueve ni a las diez. De aquella noche ni de la siguiente. Nunca más se la vio. Tras 25 años buscándola sin descanso, Angustias Fernández, la madre, falleció meses atrás. Sus últimas palabras fueron: «¿Y mi hija?»
SIN RESPUESTAS José Luis y Marisol enseñan un retrato de su hijo Óscar, desaparecido hace tres años. ELISENDA PONS
OCHO AÑOS DE ANGUSTIA Joaquim Teixidor, junto a su hijo, muestra una foto de su madre, Maria Poch, desaparecida en el 2004. ICONNA / JORDI RIBOT
Información publicada en la página 30 de la sección de cv Sociedad de la edición impresa del día 03 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Flor Bellver, presidenta de Inter-SOS, asociación que agrupa a 60 familias de desaparecidos en España, relata decenas de casos como el de Angustias e insiste en que el de estas personas «es un drama oculto para la sociedad». Bellver denuncia que, a diferencia de las víctimas de violencia machista o de accidentes de tráfico, «las familias de desaparecidos viven sin ningún tipo de apoyo de las autoridades». Por eso, Inter-SOS ha iniciado una estrategia para que las administraciones doten de más medios a los cuerpos policiales para investigar las desapariciones. Además, reclama que se creen protocolos de actuación, que hasta el momento solo existen para los menores, para que todo el mundo sepa cómo actuar ante la desaparición de una persona anciana o con problemas mentales. Por el momento, Inter-SOS prevé una comparecencia ante el Parlament y ya se ha reunido con los máximos responsables de los Mossos y de varios ayuntamientos. La semana que viene lo hará con la Guardia Civil y la Ertzaintza.
«Desaparecer es un derecho. Que una persona se vaya es una decisión legítima. Nosotros nos dedicamos a quienes no han desaparecido voluntariamente», cuenta Bellver. Se encuentran sobre todo con tres tipologías: ancianos con deterioros cognitivos como el alzhéimer que al salir de casa se han extraviado sin que sea posible localizarlos, personas con problemas psíquicos que han abandonado su vivienda o centro e individuos que han podido ser víctimas de un homicidio.
ANCIANA APARECIDA EN MENORCA / Uno de los últimos casos fue el de una anciana de Sant Pere de Ribes (Garraf) que desapareció de su casa y cuyo cadáver fue hallado dos semanas después en Ciutadella (Menorca). Todo indica que se desorientó, cayó al mar y se ahogó. Las corrientes la llevaron hasta la isla balear. De no ser por eso, nunca se la habría localizado.
El objetivo de Inter-SOS es «visibilizar el fenómeno». «Cuando alguien desaparece, su familia sufre una conmoción terrible y no sabe qué hacer. Esa ausencia sin explicación hace que los parientes acaben muchas veces con problemas psicológicos. La Administración debería proporcionarles asistencia y orientarles en los pasos policiales y judiciales a seguir», comenta la presidenta, que destaca el paso adelante que se ha hecho con el sistema nacional de alerta de niños desaparecidos. «Un sistema así debería extenderse a las personas mayores y aquellas con problemas mentales, pues también son muy vulnerables».
Cada año en España se denuncian entre 20.000 y 25.000 desapariciones. En el 2011, solo en Catalunya, se denunciaron 8.000. Como señalan los Mossos, la mayoría se resuelve a los pocos días, porque la persona reaparece o porque la policía la localiza y descubre que es una ausencia voluntaria. De las 8.000 desapariciones que se denunciaron el año pasado, son 139 las que aún siguen en las bases de datos como casos abiertos. De ellas, solo en cinco casos los Mossos sospechan que la persona puede haber sido víctima de un acto criminal, como un homicidio, que se ha suicidado o sufrido un accidente.
PROGRAMA ESPECÍFICO / El sargento Pere Sánchez, responsable de la Unidad Central de Personas Desaparecidas de los Mossos, señala que se ha desarrollado un programa informático específico para este fenómeno que permite que, tan pronto se presenta una denuncia de desaparición, su unidad reciba un aviso para así detectar los casos con indicios de criminalidad. La unidad central de Sánchez está especializada en situaciones en que se sospecha que la persona ha sido víctima de un homicidio que ha intentado camuflarse como una desaparición. «Ahora tenemos tres casos activos», explica, y precisa que aquellos en que las líneas de investigación se han agotado «no se abandonan» aunque los jueces decreten el archivo provisional. «Seguimos trabajando, a la espera de que pistas nuevas», dice.