ÚLTIMA HORA La jueza imputa a Messi y a su padre por fraude fiscal y les cita a declarar el 17 de septiembre
Para unos pocos estudiantes, los que lo dan todo por perdido, los exámenes de septiembre son una lata que les ha privado de un verano de completo ganduleo. Si no he podido en 10 meses, ¿cómo voy a lograrlo en dos y por mi cuenta?
Convocatoria extraordinaria de septiembre 8 La prueba de recuperación, ayer, en el instituto Sedeta de Barcelona. ALBERT BERTRAN
Convocatoria extraordinaria de septiembre 8 La prueba de recuperación, ayer, en el instituto Sedeta de Barcelona. ALBERT BERTRAN
Información publicada en la página 4 de la sección de Tema del día de la edición impresa del día 05 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Para la mayoría, sin embargo, las pruebas de recuperación se presentan como una segunda oportunidad para enmendar los errores del curso, como ayer por la mañana repetían con suma educación los alumnos de un instituto del Eixample barcelonés. Es aquello de «no trabajé lo suficiente cuando debía». Resulta imposible comprobar si lo que decían era cierto, pero prácticamente todos sin excepción aseguraban haber estudiado «bastante» o «mucho» este verano, incluso con ritmo marcial y profesores de apoyo. Se mostraban esperanzados y algunos no desfallecían pese a tener pendientes siete asignaturas. «Si apruebo cinco, y creo que puedo, podré hacer cuarto de ESO», decía confiado Ángel Carrasco, aunque reconocía que en inglés, especialmente en inglés, lo tenía complicado.
En total, 105.799 alumnos catalanes de ESO y primero de Bachillerato tuvieron ayer y continuarán hoy las pruebas extraordinarias de septiembre. La recuperación desapareció en 1993, viejos tiempos del BUP, y ahora vuelve con el convencimiento del Departament d'Ensenyament de que será una medida provechosa contra el fracaso escolar, especialmente en los alumnos de más edad. Hasta este curso, las pruebas de recuperación se realizaban el mismo mes de junio y el alumnado solo disponía de una semana para preparar las materias suspendidas.
«No me gusta estudiar en verano, pero ¿qué remedio?», explicaba Ángel, quien decía que había «intentado» dedicar una hora todos los días a sus siete pendientes. «Me ha fastidiado mucho, claro, pero...», reiteraba resignada Farners, alumna del mismo instituto: «He estudiado muchísimo y me han ayudado mi hermano y mi madre, pero otra cosa es que pueda sacármelas todas». Su aspiración es pasar a tercero de ESO «aunque sea con dos». Marco Antonio, de primero de bachillerato, se mostraba más confiado: «No me pude presentar en junio porque, debido a problemas de papeleo, no me encontraba en Barcelona». Este verano repasó unas dos horas diarias, normalmente después de comer. «No me gustaría pasar de curso con dos asignaturas justo en el año de la selectividad», añade. Marco Antonio se presentó ayer a Economía. Y tuvo buenas sensaciones.
Una ayudita
Marc Sans, de la escuela Claret, también de Barcelona, optó por consagrarse a dos de las tres asignaturas que lleva pendientes para pasar a segundo de bachillerato. «A Química ni me presento, pero a las otras dos sí les he dedicado esfuerzo». Marc ha tenido un profesor de Matemáticas desde mediados de agosto, una hora diaria, mientras que Economía la ha preparado por su cuenta con los materiales de apoyo que le dejó la profesora. «Me ha ido bien, o al menos eso creo», decía ayer. Su colega Paula Ballester, a la que le han quedado Matemáticas e Inglés, concluía: «Está muy bien esto de septiembre, aunque lógicamente te da palo coger los apuntes en verano. No he trabajado en exceso, pero sí he acabado los cuadernos de repaso y me han ayudado un poco en las mates».
Vea el vídeo de esta
noticia con el móvil o
en e-periodico.es