Unlegionario español conversa con un grupo de niños en la población afgana de Muqur. Imagen de la serie galardonada con el Premio Ejército 2012. DAVID CASTRO
El fotoperiodista David Castro ha sido galardonado con el premio de fotografía que otorga cada año el Ejército, en la modalidad de serie, por cuatro instantáneas que realizó a finales de marzo durante una patrulla conjunta de la Legión y el Ejército afgano en la pequeña aldea de Muqur, en la provincia de Bagdhis, al norte de Afganistán.
De 41 años, Castro trabaja desde 1994 en la delegación de Madrid de EL PERIÓDICO DE CATALUNYA. El de Afganistán fue su primer viaje a una zona de conflicto, y este el primer reconocimiento al intenso trabajo de un fotoperiodista noble y que transmite veracidad en cada una de sus instantáneas. Hijo del fotógrafo Ramón Castro, al que David admiraba, adoraba, y al que le gusta definir como "una de las personas más integras que he conocido", el hoy premiado nació con una cámara debajo del brazo y heredó esa generosidad y honestidad que hizo irrepetible a su padre.
A David Castro le costó decidirse a acompañar a esta redactora que escribe a Afganistán. Se trataba de la segunda delegación de prensa a la que el Ministerio de Defensa autorizaba para ver de cerca el trabajo de los militares españoles en la misión internacional más complicada hasta la fecha y que más vida ha costado. EL PERIÓDICO defendió ante Defensa la necesidad de que, además de un redactor, viajara a Afganistán un fotoperiodista. No fue fácil. Era un viaje de pocas plazas, pero ante la insistencia, los responsables de comunicación del ministerio aceptaron y el resultado es esta serie de Muqur y todo el trabajo que durante esos días se publicó en las páginas de este diario y en la web.
Castro, acostumbrado al asfalto, se calzó un chaleco antibalas, un casco, y no tardó nada en acloparse a la disciplina militar. Y disfrutó como hacía mucho que no disfrutaba con su trabajo, según contó el mismo mil veces nada más regresar. Hizo amigos, muy buenos amigos, repartió fotografías a todo legionario que retrato, y derrochó ese cariño que le hace ser una muy buena persona y que consigue que sean mejores sus fotos.
La serie premiada pertenece a un paseo por la aldea de Muqur. Ni 200 habitantes en un enjambre de casas de adobe y barro que una patrulla de la Legión recorrió junto a un grupo de soldados afganos a los que formaba. Al mando del grupo el teniente Raúl Otero, un catalán que aquella mañana nos hizo sudar la camiseta a todos por el ritmo acelerado del paseo. Ese día David no gruñó, que también lo hace con frecuencia, pero como recordaba ayer otro fotógrafo amigo suyo, "gruñe para que no se le escape la bondad que lleva dentro". Ese día, tras regresar de la patrulla, cuando revisó las fotos en su ordenador en la tienda de campaña del puesto avanzado de Ludina, gritó: "Mayka, hoy tengo una fotos de puta madre". Cuatro instantáneas que han merecido un galardón a un trabajo durante muchos años muy bien hecho.
Felicidades Daviceto. Tu padre, desde donde esté, hoy te ha fotografiado agradecido y feliz.