Serán 19.700 alumnos más que el curso pasado, y estarán más apretados en el aula y perderán por lo menos 1.783 profesores, correspondientes a jubilaciones que no se cubren. Eso sí, cada docente impartirá más horas de clase y, si uno de ellos cae enfermo, sus compañeros tendrán que organizarse para reemplazarle hasta que dos semanas después de la baja les llegue un sustituto. El nuevo curso escolar, que se estrena dentro de una semana en Catalunya -el día 12 para la educación infantil y primaria y el 13, para la ESO-, arranca este año con los ánimos encendidos. Padres y profesores han anunciado ya movilizaciones para mostrar, el mismo día de la vuelta al cole, su descontento con los recortes.
Primer día de clase en el colegio público Misercòrdia, en Reus (Baix Camp), el año pasado. JOAN PUIG
Información publicada en la página 2 de la sección de Tema del día de la edición impresa del día 05 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Consciente de que le esperan días de muchas y duras críticas, la consellera de Ensenyament, Irene Rigau, intentó anticiparse ayer mostrándose comprensiva con el «nerviosismo» de los docentes y expresando su confianza en que, pese a los obstáculos, mantendrán «su compromiso con los alumnos, la sociedad y el conocimiento». «Será un curso complejo, porque la situación económica es complicada, pero el objetivo es mantener e incluso mejorar la calidad del sistema actual», insistió Rigau.
¿Y cómo piensa hacerlo, si se pierden profesores? Los casi 64.000 educadores que Ensenyament tiene en plantilla (a los que eventualmente se sumarán 1.309 sustitutos que hasta este año habían sido interinos) «impartirán 4.000 horas semanales más, al aumentar su carga lectiva a 25 horas en el caso de primaria y a 20 en el de secundaria», indicó. También se seguirá desplegando el plan a favor del éxito escolar, con el que se quiere rebajar las tasas de fracaso escolar y de abandono prematuro al 15% en el 2018. Actualmente son del 21,5% y del 26%, respectivamente.
EFECTOS DE LA RATIO / Con todo, la consellera no tuvo más remedio que admitir que una de las medidas más criticadas, la del aumento del número de alumnos por aula (la ratio) impuesto por el Ministerio de Educación, ha tenido ya un primer efecto indeseado: uno de cada cuatro niños de P3 tendrá que compartir clases de 26 o más alumnos. «En estos casos -se apresuró a decir Rigau- los grupos se reforzarán con un docente más». Además, agregó, «si finalmente el Tribunal Constitucional dicta a favor de la reclamación que ha presentado la Generalitat, las aulas en Catalunya volverán a ser de 25 alumnos como máximo en primaria».
En total, este curso estudiarán en los colegios e institutos catalanes 1,5 millones de alumnos. Y aunque en P3 han ingresado 2.000 niños menos, el sistema tendrá casi 20.000 estudiantes más, en parte porque muchos han decidido seguir con sus estudios una vez acabada la ESO. Crece también el número de matriculados en estudios a distancia.
Para el sindicato USTEC, la comparecencia de ayer de la consellera Rigau fue «un acto de cinismo». Es contradictorio, denunció Rosa Cañadell, portavoz de la organización sindical, «que diga que el nuevo curso priorizará el éxito escolar, cuando los recortes van justamente en la dirección contraria».
«Menos profesores, menos becas, menos servicios, menos calidad... Es decir, más masificación, más fractura social», criticó también Xavier Sabaté, que se estrenó como jefe de la oposición en el Parlament. Sabaté, que dio por roto el pacto por la Educación de Catalunya, firmado en el 2006, pidió al Govern que «reconsidere» sus medidas. Los socialistas pedirán que, además, «se reforme la ley de educación de Catalunya» para revisar los conciertos con los centros educativos.