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Histórica misión en Marte

El 'Curiosity' ya camina

El problema detectado en un sensor meteorológico fabricado en España no impedirá la toma de datos

El vehículo de la NASA recorrió sin contratiempos 4,5 metros, giró 120 grados y volvió para atrás

Jueves, 23 de agosto del 2012 Imprimir Enviar esta noticia Aumentar/ Reducir texto
ANTONIO MADRIDEJOS
BARCELONA

el vehículo explorador Curiosity dio ayer sus primeros pasos sobre la superficie de Marte e inmortalizó la esperada operación con unas fotografías en blanco y negro, de gran nitidez, realizadas con cuatro de las cámaras que lleva a bordo. Las imá-

Imagen captada por una de las cámaras del 'Curiosity' de su primer recorrido por la superficie de Marte, ayer. JPL / CALTECH

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Información publicada en la página 22 de la sección de cv Sociedad de la edición impresa del día 23 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)

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genes, hechas públicas por el Jet Propulsion Laboratory (JPL), el centro de la NASA que gestiona la misión, muestran inequívocamente los surcos dejados por sus seis ruedas en el suelo llano y pedregoso. En algunas se observa incluso la chapa con la palabra Curiosity en uno de los laterales del todoterreno.

Tras un viaje de 566 millones de kilómetros y ocho meses de duración, el vehículo estadounidense aterrizó en el cráter Gale de Marte el pasado día 6. Desde entonces, y antes de ponerlo a rodar sin sentido, los técnicos de la misión se habían dedicado a comprobar el funcionamiento de todo el instrumental, desde el brazo robótico hasta un láser capaz de desmenuzar rocas. En estas verificaciones se detectó un problema en la estación meteorológica

REMS, fabricada en España, aunque ayer los responsables del aparato en el Centro de Astrobiología de Madrid (CSIC-INTA) insistieron en que ello no le impedirá desarrollar con normalidad sus cometidos.

LA TIERRA DE RAY BRADUBURY / Las instrucciones enviadas al robot ayer desde Pasadena eran abrumadoramente sencillas: camina 4,5 metros hacia delante, haz un giro de 120 grados y regresa. Debía quedar aparcado un poco más a la izquierda de donde partió. Todo funcionó como se había planeado en una maniobra que duró cinco minutos. La zona del aterrizaje fue bautizada ayer como Ray Bradbury en homenaje al visionario novelista norteamericano.

El Curiosity es el cuarto vehículo que se mueve por la superficie de Marte, tras el Sojourner de la misión Mars Pathfinder (1997) y el dúo Opportunity-Spirit de la misión MER (2003-2004), aunque su tamaño y sus prestaciones son incomparables. De hecho, se espera que el nuevo todo-

terreno, que pesa 900 kilos y tiene las dimensiones de un pequeño utilitario, sea capaz de recorrer 19 kilómetros -mucho más que sus predecesores- durante unos dos años de vida. La previsión es que avance a un ritmo medio de dos o tres centímetros por segundo.

El destino principal de la misión será avanzar hacia el monte Sharp, un promontorio situado en el interior del gran cráter Gale en cuya base los científicos confían en encontrar rocas que se formaron hace millones de años en un entorno de agua abundante. Sin embargo, en lugar de ir directamente hacia Sharp, el equipo de la misión ha decidido que el todoterreno visite primero el llamado Glenelg, un terreno situado a 400 metros en el que se mezclan de forma atractiva diversos tipos de roca. En cualquier caso, muy posiblemente habrá que esperar hasta septiembre para que el vehículo se ponga en marcha definitivamente y hasta octubre para que pueda usar el taladro de perforación. Al monte Sharp no llegaría antes de un año.

La avería detectada en la REMS afecta a una de las piezas de uno de los dos sensores de viento, fabricados en la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC). El segundo sensor y el resto de los aparatos meteorológicos de la REMS, que miden la temperatura, la humedad, la radiación ultravioleta y la presión atmosférica, funcionan sin problemas. «No supondrá una pérdida importante de información porque el sensor está duplicado», explicó a este diario uno de los científicos de la estación, Felipe Gómez, investigador del CSIC en el Centro de Astrobiología.

CHOQUE CON UNA PIEDRA / Previsiblemente, aunque difícilmente se podrá saber con seguridad, el sensor de viento se estropeó al chocar contra una roca que salió disparada en la maniobra de aterrizaje. Las pruebas efectuadas durante el viaje habían sido satisfactorias. «El porcentaje de piedras de gran tamaño que había en el lugar de aterrizaje era mucho mayor de lo esperado», afirmó Gómez. De hecho, por motivos de peso, en el diseño de la misión se descartó una protección especial para la estación REMS. La NASA no esperaba que hubiera tantas piedras en la tormenta de polvo que inevitablemente se iba a formar al poner en marcha el sistema de aterrizaje con retropropulsores. La avería parece

irreparable.

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