La Audiencia de Barcelona ha condenado a tres años y medio de prisión a un mosso d'esquadra que estafó más de medio millón de euros a amigos y conocidos a través de un entramado piramidal de inversiones inmobiliarias. El agente, además, tendrá que pagar 3.000 euros de multa y devolver un total de 526.132 euros en cantidades de entre 5.000 y 137.500 euros a las 15 personas a las que embaucó.
El condenado, A. D. B., se aprovechó de su condición de policía autonómico para ganarse la confianza de los inversores, entre los que hay miembros del cuerpo de bomberos. Al principio, les devolvía intereses trimestrales del 15%, pero más adelante volvía a pedir dinero a los primeros inversores para pagar a los que iba captando.
El agente condenado ya había hecho inversiones similares con anterioridad a esta estafa, pero pagó a sus acreedores. Esta situación le permitió a partir del 2005 volver a proponer más inversiones y convencer a un bombero de Amer (Selva) y a otros amigos y familiares.
El procedimiento siempre era el mismo. Tras pagar los intereses del primer trimestre, el condenado daba excusas a los que pedían recuperar el capital y les decía que no había podido vender ningún piso. El juez no se creyó la versión de acusado, que confesó haber recibido el dinero pero explicó que se lo entregaba a otro inversor del que dijo que solo sabía que se llama Juan.