La subida de impuestos y el encarecimiento de los carburantes amenaza con cambiar el día a día de los ciudadanos al lastrar la economía de aquellos que utilizan el coche a diario. Los lectores han enviado a EL PERIÓDICO correos electrónicos en los que explican la forma en que afrontan esa situación, agravada desde el 1 de septiembre con la subida del IVA. Es un cerco al coche. La mayoría aparcan las cuatro ruedas más que antes. Los afortunados ciudadanos de grandes urbes recurren al paseo o al transporte público, mientras que los que viven lejos de su puesto de trabajo hacen cuentas para encontrar la fórmula que impacte menos en su presupuesto y en su vida.
Abel Olid vive en Mataró y trabaja en Barcelona y ha hecho cálculos precisos. Utiliza la moto en vez del coche para evitar retenciones en la carretera y problemas de aparcamiento. Le cuesta unos 25 euros a la semana. Unos 25 euros más al mes que el tren. "Con el tren tardo más de una hora de mi tiempo. Si trabajo una media de 21 días al mes, son unas 25 horas perdidas en un mes por ir en transporte público". En uno de los resignados a pagar más en el surtidor de la gasolinera, ya que no tiene alternativa.
Ramon Castro, de Premià de Dalt, ha asumido la necesidad de reestructurar su hogar para ajustar gastos. La primera medida ha sido vender sus dos coches para comprar otro de segunda mano (2.000 euros de diferencia a pagar). El coche lo usa su mujer para ir a trabajar a Mataró. Él debe ir a desplazarse en transporte público a Sant Boi a su puesto de trabajo. El resultado es que va cada día a L'Hospitalet en tren, después en metro hasta Bellvitge y en bus hasta Sant Boi. En total, cuatro horas de viaje cada día. Un coste del que quizá se arrepentirá en el futuro.
La subida de los peajes es otra cruz del encarecimiento de la vida de los lectores. Natalia Martínez denuncia lo poco que se habla de la C-32, con un coste de más de seis euros y que obliga como alternativa a ir por unas temibles costas de Garraf. Designa la situación de "suplicio".
José Ramón Ibarra es de Alicante y vive en Barcelona. La subida de los costes de mantenimiento del coche le ha obligado a tomar una decisión drástica. Ha decidido llevarse el coche a Alicante y dejarlo alli. Ahora pone anuncios para compartir el coche para ir a su ciudad y dice que resulta fácil encontrar compañeros de viaje y pagar a medias.
Muchos de los mensajes recibidos defienden el uso de la bicicleta como respuesta a la subida de precio de los carburantes, los peajes y del transporte público. Marc Codolà, de Viladecans, explica que ha escogido la bicicleta porque a la vez que ahorra "un dineral" practica deporte". Albert Salas, de Calella, asegura que ha descubierto la bicicleta eléctrica como alternativa. Recorre unos 20 kilómetros diarios. Manuel Costa Fenoll también se ha convertido en un usuario de este transporte y asegura que en tres meses tiene amortizada la bicicleta que se ha comprado por 275 euros. Como muchos otros también ha aparcado sus tres vehículos en el garaje y procurará utilizarlos lo menos posible.
Julian Rodris ha vendido un coche y dos motos, anulado el Teletac y evita los peajes. Va en scooter y sale menos que antes. "Hemos reducido los costes de desplazamientos un 70% y un 60% los gastos en ocio, sin la sensación de desdicha". En cualquier caso, los lectores confiesan que han modificado su vida como consecuencia de los cambios introducidos por el Gobierno, como la subida del IVA. La forma en que cada hogar afronta la crisis varía en función de la carestía sufrida. Al final, las soluciones buscan minimizar los efectos y reducir al máximo la factura a pagar.