«¡Estoy a punto de convocar una manifestación en contra! ¡Eurovegas no es lo que quiero para mi pequeño país!» No, el mensaje no es de ningún militante de Iniciativa o de algún portavoz ecologista del Baix Llobregat. Es de un diputado de CiU en Madrid. Y no es una excepción. Algunas voces de la dirección de CiU y, en especial, de sus agrupaciones locales en el Baix Llobregat, muestran sus dudas sobre el macroproyecto inversor de Sheldon Adelson. Unas dudas que contrastan con el apoyo incondicional del Govern a Eurovegas.
Apoyo oficial 8Los 'consellers' de Territori, Lluís Recoder (desenfocado), y Economia, Andreu Mas-Colell. ALBERT BERTRAN
Información publicada en la página 7 de la sección de Tema del día de la edición impresa del día 24 de junio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
La opinión de CiU dista de ser unánime. Tres ejemplos lo evidencian: en Sant Feliu de Llobregat, la posición ha pasado del rechazo al silencio; en El Prat la federación promoverá una consulta ciudadana y en un reciente pleno municipal en Sant Boi, los representantes nacionalistas optaron por la abstención. Y el primer teniente de alcalde del ayuntamiento de Barcelona, Joaquim Forn, admite que el de Eurovegas no es el modelo que su grupo defiende. En la capital catalana, incluso el líder del PP, Alberto Fernández, admite que no le gusta un crecimiento económico basado en juego y casinos.
Errores del pasado
Los socialistas catalanes también mantienen sus divergencias, incluso en público. La dirección del partido se ha ido acercando paulatinamente a Eurovegas. Cuando surgió la idea, el primer secretario, Pere Navarro, expresó sus recelos porque un macroproyecto de juego y ocio no responde al «modelo de país» que defienden los socialistas. Sin embargo, semanas después, el PSC evitó sumar sus votos a una moción de ICV que rechazaba su instalación en Catalunya. En clave interna, la federación de Barcelona abandera el no. Su líder, Carles Martí, deplora el proyecto con el argumento de que supondría «repetir el modelo económico que ha provocado la crisis» y atenta contra la legislación europea del libre mercado y la protección medioambiental.
Por el contrario, el alcalde de Cornellà y número dos del PSC, Antonio Balmón, es partidario de valorar cualquier idea que sirva para «estimular» la economía. Esta última postura se ha consolidado como línea oficial en el PSC, que prefiere esperar a que Adelson tome una decisión y el Govern confirme los detalles del proyecto y su viabilidad para dar o no el visto bueno. Martí reclama que esas concreciones se conozcan ya para que pueda hacerse un debate preciso sobre perjuicios y beneficios.
La mayoría de alcaldes socialistas del Baix Llobregat secundan a Balmón -quien se ha reunido varias veces con el conseller Lluís Recoder para abordar el tema-, aunque el de Viladecans, Carles Ruiz, no deja de ver con escepticismo que el Delta del Llobregat acoja «los edificios de Singapur o Nevada». Aunque a más distancia del territorio afectado, otra voz discrepante es la del alcalde de Lleida, Àngel Ros, quien dejó claro que no querría una obra así en su ciudad: «Prefiero que Lleida se asocie a la calidad alimentaria, al turismo de calidad y a la tecnología que a otros sectores».
¿Da trabajo? Bienvenido
En el caso de CiU, la discrepancia se lleva en privado. Un destacado dirigente del Baix Llobregat admite: «Los alcaldes se quejan de poca información. Y para nosotros esto es una patata caliente». Las principales objeciones son el impacto medioambiental sobre el pulmón verde y agrícola de la comarca y lo que puede acompañar al juego: prostitución, blanqueo de dinero, conflictividad...
«Me da miedo, los beneficios no se verían a corto plazo. Veo más peligros e inconvenientes que cualquier otra cosa», confiesa otro parlamentario de CiU. La federación no ha hecho ningún debate a fondo en las reuniones de sus órganos directivos. «Preferiría antes dos sincrotrones más que un Eurovegas», resume una representante de la ejecutiva convergente. Frente a estos miedos, en buena parte de la federación se está extendido un mantra simple y rotundo: «Todo lo que aporte puestos de trabajo al Baix Llobregat, bienvendio sea».
El presidente de CDC en el Baix Llobregat, Josep Maria Llop, admite que «hasta que no se conozca el proyecto, es difícil hacer un pronunciamiento. Tiene elementos positivos y otros que no lo son tanto». Llop sostiene que no se producirá una política de hechos consumados si Adelson apuesta por Catalunya. «El Parlament tendrá que aprobar una ley y habrá una negociación», explica. Por una vez, más de uno en CiU espera que Madrid gane la apuesta y se quede con Eurovegas.