El majestuoso templo dedicado al emperador Augusto, una de las raras construcciones romanas con una fachada de ocho columnas, sirvió de plataforma para alzar la catedral de Tarragona. Es uno de los secretos que ocultaba la catedral y que ha sacado a la luz la cuarta fase de restauración del templo primado, inaugurada ayer con toda solemnidad, tras dos años de obras y una inversión que raya los tres millones de euros, aportados por el Ministerio de Cultura a través del plan de catedrales.
Información publicada en la página 33 de la sección de cv Sociedad de la edición impresa del día 14 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Gracias a que las obras ya tenían casi literalmente la catedral patas arriba y cerrada al culto, un equipo de 35 especialistas pudo excavar en un sector de 35 metros cuadrados de la nave central. Levantaron las losas medievales, localizaron antiguos sepulcros ya vacíos y lograron descubrir los cimientos del podio y el inicio de la escalinata principal del templo romano.
Apenas hay más restos del que fuera uno de los mayores templos del imperio romano. Los visigodos lo desmantelaron piedra a piedra y ahora, tras más de tres siglos de búsqueda y de debates sobre la ubicación del mítico recinto dedicado a Augusto, los arqueólogos han zanjado la cuestión: el templo romano estuvo donde ahora se yergue la catedral.
También los muros de la catedral, bajo la pintura grisácea que los recubría, conservaban un antiguo esplendor que ahora ha vuelto a la superfície. Muros, bóvedas, nervios, claves, impostas y capiteles estaban ricamente ornamentados con policromías dominadas por tonos verdes y rojizos datados entre los siglos XIV y XVI. También las columnas se adornaban con pinturas que imitaban tapices con secuencias de cenefas muy trabajadas. Un hallazgo de una extensión y una riqueza inesperada. «No sospechábamos que pudiera ser tan excepcional», dijo ayer el canónigo responsable del patrimonio artístico y documental de la catedral, Antonio Martínez Subies. La Capella dels Sastres, dedicada a Santa Maria, detrás del altar mayor, es la que concentra más belleza, hasta el punto que el equipo responsable de las obras se refería informalmente a este espacio como «la joya».
Las obras se han centrado en la restauración del interior de las naves, la bóveda central y los muros, pero también se ha recuperado la sillería del coro, trece capillas, un sepulcro y varios muros del cierre de la iglesia. En los próximos días de fiesta mayor, se organizarán visitas guiadas y se abrirá la capilla de Santa Tecla, patrona de la ciudad, un espacio cerrado habitualmente al visitante.