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El poder de las redes / INICIATIVA DE LA AGÈNCIA CATALANA DE TURISME

Catalunya en Instagram

Once relevantes 'instagramers' de todo el mundo recorren el país para promocionar su oferta turística

Los viajeros, que suman 500.000 seguidores, han hecho mil fotos cada uno que difunden en las redes

ELENA PARREÑO
BARCELONA

Sábado, 23 de junio del 2012

  • El Empordà en globo, de Herbert Schröer, que tiene cuenta en Instagram desde abril del 2011 y cuenta con 33.117 seguidores.

  • Naturaleza salvaje, de Hervé Bois, que tiene cuenta en Instagram desde abril del 2011 y cuenta con 24.000 seguidores.

  • Atardecer, de Chris Ozer, que tiene cuenta en Instagram desde octubre del 2010 y cuenta con 85.000 seguidores.

  • Costa de Barcelona, de Mònica Urrutia, que tiene cuenta en Instagram desde diciembre del 2010 y cuenta con 4.557 seguidores.

  • Girona en 'burricleta', de Julio Estrela, que tiene cuenta en Instagram desde septiembre del 2011 y cuenta con 6.700 seguidores.

  • Iglesia románica en la Vall de Boí, de Ilaria Barbotti, que tiene cuenta en Instagram desde abril del 2011 y cuenta con 1.750 seguidores.

  • En bici en Cassà de la Selva a S'Agaró, de Philippe González, que tiene cuenta en Instagram desde noviembre del 2010 y cuenta con 82.000 seguidores.

  • Momentos de felicidad, de Aurora Michavila, que tiene cuenta en Instagram desde diciembre del 2010 y cuenta con 127.437 seguidores.

  • Parc Nacional d'Aigüestortes, de Sylvia Matzkowiak, que tiene cuenta en Instagram desde noviembre del 2010 y cuenta con 27.716 seguidores.

  • 'Last call' en el aeropuerto de Barcelona, de Gabriel Samper, que tiene cuenta en Instagram desde octubre del 2010 y cuenta con 114.000 seguidores.

  • Ria y Mónica, en helicóptero, de Ria Molde, que tiene cuenta en Instagram desde octubre del 2010 y cuenta con 23.500 seguidores.

La crisis ha llevado a la Agència Catalana de Turisme (ACT) a agudizar el ingenio para difundir el destino de Catalunya por el mundo. Y la idea resultante, en pleno auge de redes sociales, fue invitar a 11 de los usuarios de Instagram más populares del mundo a recorrer Catalunya de arriba abajo. Instagramers de Noruega, Alemania, Estados Unidos, Italia, Francia y España que suman entre todos más de 500.000 seguidores en la pujante red social llevan más de una semana colgando fotos con la etiqueta #catalunyaexperience. Teniendo en cuenta que cada uno de ellos ha hecho como mínimo mil fotos, todavía quedan días de promoción turística en esta red social, aunque el viaje de los 11 instagramers haya terminado. Objetivo cumplido: mínimo coste y máxima difusión. «Las redes sociales se han convertido en grandes aliadas porque permiten llegar a mucha gente a un coste muy bajo», dice la ACT. El alicantino Gabriel Samper, que ha participado en el viaje, ratifica la idea: «Seguidores de América me han preguntado de dónde son las imágenes que colgué el fin de semana pasado y cuánto costaría viajar a Catalunya».

Es la primera vez que todos ellos participan en una iniciativa de estas características, que además les ha servido para verse las caras y conocerse más allá del mundo virtual. «Cuando vi a algunos de ellos, sentí que ya les conocía», dice la noruega Ria Molde. «Compartir la misma pasión por Instagram nos une». La catalana Aurora Michavila, con más 127.000 seguidores, destaca que «la diversidad de nacionalidades ha permitido ver Catalunya con ojos nuevos», lo que según ella añade valor turístico. Herbert Schröer, holandés de 25 años, ya conocía la potencia de difusión de Instagram: «Algunos de mis seguidores van a venir a Delf, mi ciudad, solo porque les han gustado mis fotos».

ENGANCHADOS AL 'SMARTPHONE' // Lo que es seguro es que los 11 han quedado encantados con la excursión en barco por la Costa Brava, que también vieron desde un helicóptero, y sobre todo con el viaje en globo por el Empordà, que gana la porra de todas las excursiones realizadas. Han visitado Barcelona, el Delta del Ebro, los Pirineos y han recorrido las vías verdes de Girona en bicicleta. Todo ello a cambio de colgar fotos y llegarán a los ojos de esas 500.000 personas conectadas a Instagram y que les siguen por todo el mundo. En general, han quedado impresionados por paisajes que desconocían y también «por la amabilidad de los catalanes», apunta el francés Hervé Bois.

La comunidad de instagramers de Catalunya ayudó a la Agència Catalana de Turisme a escoger a los viajeros. «Nos asesoraron sobre qué instagramers tenían el perfil más adecuado para conseguir el objetivo de promocionar Catalunya», indica un portavoz de la agencia.

El grupo, que comparte por Instagram una afición cercana a la adicción, como la mayoría reconoce, ha escenificado anécdotas propias de quienes viven en las redes sociales. «Al estar todo el día con el iPhone, tenía algunos problemas de batería e intenté buscar un enchufe en la casa de Gala-Dalí desesperada por la posibilidad de quedarme sin batería», reconoce Samper. Otra de las viajeras, Mònica Urrutia, vecina de Alella, reconoce cuánto se han reído al verse siempre buscando enchufes para cargar sus smartphones.

La italiana Ilaria Barbotti va más lejos y asegura que Instagram es «una droga». «Estoy preocupada, pero creo que en esta red social hay un fuerte sentido de pertenencia». Y el catalán Julio Estrada reconoce que están todo el día enganchados al móvil. «También se creó un grupo de Whatsapp en el que hemos estado conectados durante todo el viaje y donde han circulado las fotos que nunca subirán a la red», confiesa. Phil González, catalán de origen francés y fundador de la página web instagramers.com, considera que esta red social es una herramienta idónea de promoción por su impacto visual: «De repente, miles y miles de personas ven fotos de un país durante días». El estadounidense Chris Ozer considera que «nada explica una historia con más fuerza que una imagen, que se traduce a cualquier idoma del mundo».

Más allá de la belleza de los paisajes, los instagramers suelen alejarse de la postal tradicional y plasman imágenes que en muchas ocasiones son más cercanas a verdaderos anuncios publicitarios. La noruega Ria Molde cree que las fotos de Instagram «tienen más impacto que un anuncio pagado porque vienen de gente real, son más genuinas, es como cuando algo se conoce algo por el boca oreja».

Instagram se apunta así al carro de las redes sociales que cambian a una velocidad de vértigo las formas de comunicar. La operación ha tenido costes económicos muy reducidos para la ACT, que ha contado con la colaboración de empresas del sector: «El proyecto ha tenido muy buena acogida y repetiremos».

A los instagramers se les hizo corto el viaje. Como la alemana Sylvia Matzkowiak, que quedó tan impresionada con los arrozales del delta del Ebro que asegura que volverá para revisitarlos.

Vea el vídeocomentario de Luis Mauri en e-periodico.es

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