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LOS ENTRESIJOS DEL PODER MUNDIAL

Bilderberg escribe el guión

La próxima semana, un centenar de destacadas figuras del poder político, económico y militar mundial se citan en Austria convocadas por un club sospechoso de dirigir en la sombra los designios del planeta. Una investigación saca a la luz ahora las implicaciones de este opaco cónclave en la historia reciente de España.

JUAN FERNÁNDEZ

Domingo, 7 de junio del 2015

  • Eduardo Madina fue la apuesta de Bilderberg para las primarias del partido socialista del verano pasado. Ganó Pedro Sánchez, pero el club tiene sus ojos puestos en Pablo Iglesias, que incluyó en el programa de Podemos una reclamación histórica del lobi de los poderosos: la creación de un gobierno único mundial. (REUTERS / JAVIER BARBANCHO)

  • La Corona. Según Martín Jiménez, el rey «pasó un cásting» frente al club Bilderberg antes de ser elegido por Franco para sucederle, y su abdicación fue también dictada por el club. Se la pidieron a la reina Sofía en la reunión del 2012  y le exigieron que no esperara al otoño pasado, que eran  los planes del Rey.

  • Henry Kissinger. Es el factótum del club Bilderberg, el ‘Maquiavelo del siglo XX’. Se le asigna la planificación de no pocos golpes de Estado y el apoyo a dictaduras en todo el planeta. Suya es la frase: «Una España fuerte es peligrosa». A sus 93 años, la temporada pasada publicó un libro de elocuente título: ‘Orden mundial’.

  • Ana Patricia Botín. El poder económico español ha mantenido estrechos vínculos con Bilderberg. Aparte de la presidenta del Santander, también han asistido a las reuniones César Alierta, José María Entrecanales, Juan María Nin o Juan Luis Cebrián. Este último es hoy el único representante español en el equipo directivo del club.

  • El triunfo de Felipe. Bilderberg bendijo su promoción como candidato a la presidencia del Gobierno después de que varios miembros del club se reunieran con él en 1977. Desde entonces fue uno de sus alumnos aventajados: comunicó al cónclave el sí a la OTAN antes de anunciarlo a los españoles y aceptó la orden de desmantelar la siderurgia española.

¿Y si la historia no fuera como nos la contaron? ¿Y si detrás de los grandes acontecimientos ocurridos en Occidente en los últimos 60 años no estuvieran la fatalidad o el viento de los tiempos, sino una oscura mano que diseña a conciencia el devenir de los países? El misterio que rodea al club Bilderberg -exclusivo cónclave que reúne cada año a algunas de las grandes figuras del poder político, económico y militar del planeta para mantener conversaciones cuyo contenido jamás trasciende-, alimenta las tesis de quienes ven en esta elitista camarilla al verdadero gobierno del mundo en la sombra. Hasta el punto de considerar que son ellos, y no el devenir de la historia, quienes quitan y ponen gobiernos, relevan a reyes en los tronos y eligen a los líderes que la gente luego vota en las urnas. ¿También en España?

Coincidiendo con la reunión anual del club Bilderberg, que tendrá lugar la próxima semana en un hotel de lujo de la localidad austriaca de Telfs, la periodista sevillana Cristina Martín Jiménez, considerada una experta mundial en este intrigante lobi, acaba de publicar Los planes secretos del Club Bilderberg para España (Temas de hoy), un libro donde establece conexiones directas entre algunos de los acontecimientos más decisivos de nuestra historia reciente y ciertas reuniones de este grupo de poder. Sus fuentes son los archivos desclasificados del servicio secreto norteamericano, que le llevan a hacer una afirmación inquietante: «El club Bilderberg guionizó la primera transición política española y ahora está guionizando la segunda».

Viajemos en el tiempo. Los libros de Historia se fijan en hitos conocidos, pero hay quien prefiere leer el devenir de los hechos situando el foco en sucesos menos publicitados. Desde este otro punto de vista, la democracia española pivota sobre una fecha: 18 de diciembre de 1973. Ese día, Henry Kissinger, secretario de Estado del Gobierno norteamericano y principal figura de Bilderberg desde la fundación del club en 1954, viaja a Madrid y se reúne con Franco y el entonces príncipe Juan Carlos de Borbón, y le suelta a Laureano López Rodó, ministro de Exteriores: «Cualquier país que ataque a Estados Unidos pagará un alto precio».

Al día siguiente, Luis Carrero Blanco, presidente del Gobierno, saltaba por los aires en un atentado de ETA. «Cuesta creer que la CIA no supiera nada de una bomba que estalló a 100 metros de su embajada», señala Martín Jiménez. Dos meses antes, Carrero había negado a EEUU el permiso para usar las bases en la guerra del Yom Kippur. «A Kissinger, autor de la frase 'una España fuerte es peligrosa', le preocupaban los planes nucleares de Franco y prefería otro futuro para España. Incluso Suárez dijo: 'No sé si ETA cobra en rublos o en dólares'», añade la investigadora.

Según los documentos desclasificados de la CIA y la Agencia de Seguridad Nacional norteamericana, mucho antes de ser designado por Franco para legarle, Juan Carlos se reunió con miembros de Bilderberg en Estados Unidos y recibió las bendiciones del selecto clan para ser él quien pilotara el futuro de España.

España y la OTAN

Esta misma situación volvió a repetirse una década más tarde con Felipe González. «Él y Luis Yánez viajaron a Washington en 1977 y se reunieron con Rockefeller y otras figuras destacadas del club. A su vuelta, González se presentó como alternativa fiable al poder», señala Martín Jiménez, quien asegura que el líder socialista comunicó a figuras destacadas de Bilderberg su intención de aceptar la permanencia de España en la OTAN antes de anunciarlo al país y se comprometió a desmantelar la industria siderúrgica española como pago por el apoyo otorgado por el club a la democracia española.

Desde que el emisario del Rey, Manuel Prado y Colón de Carvajal, se convirtió en un fijo en las reuniones, son muchos los políticos y empresarios de España que han asistido a las sesiones de Bilderberg: Zapatero, Fraga, Almunia, Rato, Dolores de Cospedal, Ana Patricia Botín... «Pero no hay constancia oficial, aunque a esos debates hayan acudido ministros, cargos públicos y la propia reina Sofía», denuncia la investigadora.

En su opinión, hay coincidencias temporales que hablan por sí solas. «Llama la atención que poco después de que Javier Solana asistiera a la reunión de 1985, fue nombrado secretario general de la OTAN. En el 2012, a escasos días de que Soraya Sáenz de Santamaría fuera invitada a la cita de ese año, España solicitó el rescate financiero», observa Martín Jiménez, para quien la UE, el euro, la crisis y las políticas de austeridad son «creaciones puramente Bilderberg».

Este club, que toma su nombre del hotel holandés donde celebró su primera reunión, nació para reforzar los lazos entre Estados Unidos y Europa frente a la URSS, pero ha devenido en un opaco cónclave que en opinión de muchos tiene más poder del aparente. El político y jurista Antonio Garrigues Walker, amigo personal de Rockefeller, lo define como «el cerebro del mundo». Y España parece ser uno de los asuntos predilectos de ese puente de mando planetario en la sombra.

«Nuestra situación geoestratégica nos convierte en una pieza muy valiosa para Bilderberg», advierte la periodista. Esa fijación por España llega a nuestros días. Según Martín Jiménez, la mano del club está detrás de la abdicación del Rey. «A la reina Sofía le dijeron en la sesión del 2012 que el Rey estaba descontrolado y convenía pensar en el relevo, que se produjo el año pasado, mientras la reina estaba de nuevo reunida con el club. Juan Carlos pensaba abdicar en otoño, pero Bilderberg creía que se avecinaba una guerra con el Estado Islámico y prefería tener resuelto antes el tema español. Ellos eligieron la fecha», asegura Martín Jiménez.

No siempre aciertan en sus apuestas. Según la investigadora, el candidato elegido por el club para dirigir el partido socialista en las primarias del verano pasado era Eduardo Madina, no Pedro Sánchez. Pero no hay peligro: en su opinión, estamos en puertas de que se repita con Pablo Iglesias la misma historia que con Felipe González. «La inteligencia de este club se mide tanto en su capacidad para elegir a los líderes como en su habilidad para atraer a los demás. Lo único que no varía es el objetivo: tener bien atado el poder y caminar hacia la instauración de un gobierno único en el mundo. Y en esa hoja de ruta -concluye Martín Jiménez-, España es una simple provincia del imperio Bilderberg».

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