Los controles preventivos de alcoholemia y drogas de los Mossos d'Esquadra se sitúan estratégicamente en lugares y horas en los que saben que atraparán a los conductores que no cumplen la ley.
Además, en estos puntos de vigilancia, hay un agente cuyo papel es clave: él elige quién sopla el alcoholímetro y quien no. Tiene buen ojo. Por eso, este tipo de vigilancia da unos porcentajes de positivos elevados, del 4,1% en el 2011, por ejemplo.
La Generalitat quería saber si estos datos se apartaban mucho de la realidad o no. Por eso, desde el 2007, encarga un estudio a partir de pruebas de alcoholemia completamente aleatorias.
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