Cuando ayer a mediodía se supo que se había declarado un incendio en la localidad de Vilopriu (Baix Empordà), muchos pensaron que empezaba otro episodio terrible como el que hace unos días se llevó por delante, en el Alt Empordà, la vida de cuatro personas y más de 10.000 hectáreas de bosque.
Información publicada en la página 20 de la sección de cv Sociedad de la edición impresa del día 15 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
A media tarde, los bomberos informaron de que el fuego estaba estabilizado y poco después, controlado, tras quemar una veintena de hectáreas y provocar el desalojo de los ocho vecinos del núcleo de Valladavià. Esta vez no hubo drama, pero el verano ha registrado varios. El peligro se mantiene, por lo que las autoridades recomiendan extremar las precauciones en un año especialmente duro.
Catalunya se enfrenta a partir del próximo sábado a otra ola de calor que no remitirá hasta entrada la semana próxima. No es el dato más inquietante: la Generalitat advirtió ayer de que hoy tres de las comarcas catalanas viven un riesgo extremo de incendio en la Catalunya central: Bages, Solsonès y Anoia.
En las últimas semanas se ha asistido al incendio de la Gomera, al de Alicante, que el fin de semana causó dos muertos. Al de Valencia, que arrasó 48.000 hectáreas. Antes, en la localidad de Rasquera (Ribera d'Ebre) ardieron 3.000 hectáreas.
Un año devastador
Las cifras evidencian que el 2012 es un año negro en lo que a incendios se refiere. Con fecha 5 de agosto y datos del Ministerio de Medio Ambiente, el fuego ha quemado desde el 1 de enero en España 132.299 hectáreas. Tres veces más que en el mismo periodo del 2011; cinco más que en el 2010. Ha habido en este medio año largo 12.447 siniestros, la suma de los 5.604 incendios (como se les conoce a partir de la hectárea quemada) y 6.843 conatos (menos de una hectárea quemada).
En Catalunya, el panorama no ha sido menos desolador. Hacía nueve años que no había incendios tan graves, en cuanto a hectáreas quemadas. Otra cosa es el drama humano: los cinco bomberos muertos en Horta de Sant Joan en el 2009 siguen siendo el emblema de una tragedia que aunque de otra forma se repitió en Portbou de la forma más absurda, cuando coches desviados a causa del fuego en La Jonquera se quedaron colapsados por el tráfico. Prendió un fuego (dicen las autoridades que por una colilla arrojada) y los conductores huyeron de sus vehículos. Un padre y una hija murieron al saltar al mar desde un acantilado.