El festival Rock'n'Reus, que debía celebrarse ayer en el llamado Parc de la Festa de Reus, no llegó a abrir las puertas ante el desconcierto de cientos de personas que habían acudido a ver un cartel encabezado por Siniestro Total. La alcaldesa en funciones y concejala de Seguridad, Alicia Alegret (PP), explicó que la organización «presentó la solicitud de licencia 24 horas antes y no garantizaba ni mínimamente la seguridad».
Músicos y miembros de la organización tratan sin éxito de acceder al ayuntamiento, ayer. ALBA MARINÉ
Información publicada en la página 30 de la sección de cv Sociedad de la edición impresa del día 25 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Alegret detalló, por ejemplo, que «la póliza del seguro debe ser de dos millones de euros y ellos la hicieron de 600.000», por lo que a última hora, «viendo que los promotores no cumplían», decidió suspender el concierto. La alcaldesa en funciones también explicó que se puso en contacto con los portavoces municipales para exponerles que no se podía «tener 2.000 personas en un recinto municipal sin seguridad».
PROTESTA FRUSTRADA / Los organizadores discrepan: «Lo teníamos todo en regla, casi todos los grupos habían probado sonido ya y el escenario estaba montado». Incluso llegaron a encerrarse en el recinto en señal de protesta. «Pero nos cortaron la luz y el aire acondicionado», narran.
«En 20 años de carrera jamás me había encontrado nada parecido», explicaba atónito un miembro de Siniestro Total, que pidió a la Guardia Urbana que levantara un acta conforme «la banda ha cumplido, nos hemos presentado a tocar y no nos han dejado». «No es normal que aquí vaya viniendo gente y gente y nadie dé explicaciones», añadió, y aseguró que no le gustaría «estar en la piel del promotor ni del ayuntamiento porque aquí puede haber un problema de orden público».
«Velamos para que no haya problemas -aseguró Alegret-. No prohibimos nada. Hemos ofrecido a la organización que cuando lo tengan todo a punto, dentro de una semana o cuando sea, celebren el concierto, pero así no». Algunos músicos, como los propios Siniestro Total, se dirigieron al ayuntamiento: «Hemos ido a ver qué aclarábamos, pero nos hemos encontrado la puerta cerrada y no nos han dejado pasar».
Jaime, trompetista de los Bajo Licencia, también expresaba su estupefacción ante «un hecho inexplicable. Todo estaba a punto y de repente dicen que no hay permiso». Al cierre de esta edición, unas 400 personas esperaban, en balde, a que abriera el recinto.