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Australia ha cerrado este martes un capítulo doloroso de su historia, que incluso fue llevado al cine, y ha dado la razón a unos padres que durante los últimos 31 años han luchado por superar el dolor de la muerte de su hija y por demostrar su inocencia, dado que fueron acusados de la desaparición de la niña. Un tribunal ha determinado que un dingo o perro salvaje fue el responsable de la desaparición y muerte, en agosto de 1980, de la bebé Azaria Chamberlain, de solo 9 semanas.
Linda Chamberlain-Creighton, la madre de la pequeña, muestra el acta de defunción de su hija ante la mirada de su exesposo Michael Chamberlain (izquierda, este madres, en Darwin (Australia). PATRINA MALONE | EFE
La tienda de campaña de la familia Chamberlain en la que se encontraba la pequeña Azaria el día de su desaparición, el 17 de agosto de 1980, cerca de Uluru, al norte de Australia. HO | EFE
La jueza Elizabeth Morris ha dictaminado que Azaria, cuyo cuerpo nunca se encontró, murió en el Parque Nacional Uluru, en el centro de Australia, "el 17 de agosto de 1980 al ser atacada y robada por un dingo" y ha subrayado que las evidencias sobre la muerte de la niña son "adecuadamente claras, contundentes, exactas y excluyen cualquier otra posible razón".
El caso se reabrió por cuarta vez el pasado febrero a instancias de los padres de la niña, Lindy Chamberlain-Creighton y su exesposo Michael Chamberlain, que querían cambiar los datos del certificado de defunción de Azaria para hacer constar que la criatura murió por el ataque de un dingo y no por causa desconocida. La jueza les ha dado ahora la razón. Así, les ha anunciado que el certificado de defunción será modificado. Visiblemente emocionada, ha manifestó que, pese a todo, "el tiempo no cambiará el dolor y la tristeza".
"Ha sido una batalla terrible, amarga, pero ahora reparadora. Nos permite dejar que el espíritu de nuestra hija descanse", ha afirmado Michael Chamberlain al salir del tribunal. "Estamos aliviados y satisfechos de haber llegado al final de la historia", ha añadido Lindy Chamberlain-Creighton.
Y es que la muerte de Azaria motivó un proceso judicial en el que Lindy Chamberlain llegó a ser acusada de asesinato y sentenciada a cadena perpetua en 1982, mientras que el padre fue condenado a 18 meses de prisión por complicidad tras los hechos, aunque la pena fue suspendida después. En 1987, la pareja fue exonerada de los cargos por una Comisión Real y posteriormente sus sentencias fueron anuladas, mientras la última investigación realizada en 1995 dejó abierto el veredicto.
La madre de la niña, que pasó tres años entre la cárcel, siempre mantuvo la versión de que la noche de autos vio un dingo saliendo de su tienda de campaña. El caso acaparó la atención de la prensa local e internacional y del público en general que especulaba sobre la muerte de Azaria, que en hebreo significa Bendita por Dios. La tragedia inspiró el filme A cry in the dark (Un grito en la oscuridad), protagonizada por Meryl Streep y Sam Neill, basada en el libro Evil Angels (Ángeles demoníacos) de John Bryson, la miniserie Through My Eyes (A través de mis ojos) y la ópera Lindy, entre otros.