La fiebre del oro. Si la actividad delictiva en Catalunya fuera una película, este sería el título que mejor le vendría. La razón es que, aunque el metal precioso y las joyas siempre han sido objeto del deseo de los ladrones, en estos últimos tiempos se han convertido en la prioridad para muchos de ellos. Esta obsesión se nota especialmente en los tirones de cadenas en la calle y en portales y en los robos en el interior de viviendas. Todo ello ocurre en un momento en que el oro, en medio de una crisis que lo amenaza todo, se ha convertido en un valor seguro de inversión en todo el planeta.
Información publicada en la página 28 de la sección de cv Sociedad de la edición impresa del día 27 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
El fenómeno también se da en el resto de España. «Los robos vinculados con el oro han crecido», dice el teniente Coronel Antonio Cortes, jefe del Departamento de Delincuencia Organizada de la Guardia Civil.
El robo con violencia e intimidación, que es el tipo penal en el que se engloba el tirón de cadenas de oro, subió significativamente ya en el 2011, con un crecimiento del 28%. Oficialmente, los Mossos reconocen que este tipo de robos «aumentó mucho y que se mantiene en niveles altos». La intención de la policía de la Generalitat es lograr que ese freno en el ascenso evolucione hacia la reducción de un tipo de robo, cuyo auge empezó a detectarse hace un año y medio en Badalona, desde donde dio el salto a la vecina Barcelona.
VÍCTIMAS ATERRORIZADAS / Tal envergadura ha tomado ese delito que en la Regió Policial de Barcelona, así como en la Metropolitana Norte y en la Metropolitana Sur, los Mossos han puesto en marcha el dispositivo Cadena, que es de carácter permanente y está dedicado especialmente a la detención de los autores de estos tirones, de los que incluso se dispone ya de un perfil tipo: suelen ser jóvenes con una media de edad de 24 años. Sus nacionalidades son muy diversas. Hay españoles, dominicanos, marroquís, argelinos, colombianos, ecuatorianos,...
Las ancianas son el gran objetivo de los conocidos como cadeneros. Su método ha ido variando. Hace un año, lo más habitual era que el ladrón, en moto o bicicleta, se acercara a la víctima a toda velocidad y le arrancara el adorno de un tirón. En los últimos meses ha irrumpido otra modalidad todavía más agresiva y que preocupa sobremanera a los mandos de los Mossos.
En este caso, los ladrones van a pie. Localizan a la víctima, normalmente una mujer mayor o una anciana, y la siguen hasta su casa. Cuando la mujer entra en el portal, se abalanzan sobre ella y se meten dentro del edificio. Una vez allí amenazan a la víctima y le roban todas las joyas que lleva. «El método del tirón es doloroso y a veces provoca que la mujer caiga al suelo y pueda sufrir una lesión. Pero es solo un instante. En los robos dentro del edificio hay amenazas y a veces violencia física, y la víctima pasa muchísimo miedo. Con el tirón queda aturdida y asustada. Con este robo queda aterrorizada», señala un responsable policial.
El robo en el interior de viviendas también ha sido transformado por la obsesión de los delincuentes por el oro. La mayoría de los ladrones de pisos y casas que actúan en Barcelona y su entorno buscan solo oro y joyas. Los asaltos a pisos que se dan con más frecuencia actualmente duran unos minutos, el tiempo que los ladrones tardan en registrar el dormitorio, que es el lugar donde la mayoría de familias tienen el joyero.
LA TABLETA NO INTERESA / Así le ocurrió a Josep Maria, un vecino del Eixample cuya vivienda fue asaltada en agosto. Los ladrones solo se llevaron las joyas y el contenido de una hucha. Todo lo demás lo dejaron, incluido un iPad y cámaras fotográficas de valor. «Actuaron como peritos profesionales. Solo se llevaron las joyas que tenían oro. Las demás joyas las dejaron», cuenta Josep Maria, que explica que los ladrones removieron la ropa de los armarios y descolgaron el cuadro del dormitorio para ver si había una caja fuerte.
También en Barcelona, en el Poblenou, está la vivienda de Josep, que sufrió un robo en Semana Santa mientras estaba de viaje en Londres. «Nos sorprendió mucho el hecho de que no pasaron del dormitorio, que está junto a la entrada -recuerda-. Robaron las joyas y revolvieron el armario por si había caja fuerte».
Algo similar le ocurrió a Francesc, que habita una vivienda unifamiliar en Premià de Mar, a quien robaron mientras se encontraba en casa. «Yo estaba en el salón, que está abajo, y los ladrones entraron por una ventana al dormitorio. No buscaron más allá de esa habitación. Se llevaron las joyas de oro», comenta Francesc, que no echó en falta nada más. «Más que el dinero, es el valor sentimental de esas joyas, porque o son regalos o son herencia de seres queridos», reflexiona.
¿Qué ocurre con todo el oro robado? «La inmensa mayoría de cadeneros y ladrones de viviendas lo que hacen es vender el oro a receptadores que lo mueven en el mercado negro», explica el inspector de los Mossos Pere Guillén, subjefe del Àrea Territorial de Investigación de Barcelona. Según Guillén, los receptadores funden el metal y lo trasladan ilegalmente al extranjero. Mientras que algunos relojes de lujo han reaparecido en Argentina, Chile o Italia, la principal sospecha es que el oro en bruto acaba en países emergentes como China.