Juan hizo una fotografía a su novia Marta (nombres supuestos). Uno o los dos son menores. La imagen de la chica sin camiseta fue colgada en una red social de internet. Pasó de mano en mano y acabó en una página donde los internautas votaban sobre los pechos de la joven. Este es un ejemplo de la utilización perniciosa de una imagen privada.
La Fiscalía de Menores de la provincia de Barcelona está recibiendo dos o tres denuncias cada semana por delitos cometidos por menores o contra menores por el uso inadecuado de fotografía privadas en la red social. "Se está registrando una incremento de este tipo de denuncias", ha explicado el fiscal coordinador del servicio Juan José Márquez en la presentación de la menoria del 2010.
La Fiscalía de Menores está actuando sobre estas acciones que se produce, sobre todo, en las redes sociales de internet y que pueden constitutir delito. Y no solo por el uso malintencionado de una foto privada de un menor, sino también por comentarios injuriosos o humillantes que se vierten en las plataformas de internet contra adolescentes concretos. Y es que al fiscal tiene encomendada por ley la defensa de los derechos e intereses de los menores.
El problema de estas conductas es que son difíciles de investigar, pues es complicado hacer un seguimiento del rastro informático de las fotografías y atribuir el delito a un autor concreto. En muchos casos, es la propia víctima la que facilita esa imagen que después es usada de forma perniciosa, pero que acaba en manos ajenas y puede provocar después en la red social desde burlas a chantajes, injurias o coacciones.
"Al principio la entrega es voluntaria, pero después la difusión no se puede controlar", explica Márquez. La primera acción es intentar hacer desaparecer de internet la foto y, para ello, se requiere a las empresas que administran estas plataformas que eliminen la foto y los comentarios no adecuados. Los gestores de esas páginas normalmente lo hacen.
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