cuentan en la pedanía de El Salobral que Juan Carlos Alfaro era capaz de disparar y hacer blanco a distancias solo al alcance de tiradores de élite. Cuentan también que la caseta familiar en la que el lunes se suicidó de un tiro en la sien tras permanecer seis horas atrincherado después de que el sábado matara a Almudena, de 13 años, y a Agustín Delicado, de 40, la utilizaba para sus prácticas de tiro. Pero Juan Carlos no solo disparaba allí. Son visibles todavía en el mobiliario de este pueblo de poco más de 1.000 habitantes los impactos de bala de los peligrosos juegos del asesino. Especialmente en la plaza Mayor, donde vivía con sus padres y hermanos, y donde un vecino le grabó una noche disparando a un contenedor delante de paisanos que le reían las gracias.
La alcaldesa de Albacete, Carmen Bayod, con la abuela y la madre de Almudena en un acto de protesta, ayer. EFE / MANU
Información publicada en la página 35 de la sección de cv Sociedad de la edición impresa del día 26 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Las imágenes, grabadas a escondidas por un vecino hace un año y que ayer emitió Tele 5, confirman lo que estos días muchos han contado en El Salobral. Y es que el asesino de la niña de 13 años, de la que aseguraba estar enamorado, jugaba con sus pistolas en mitad del pueblo, haciendo tiro contra farolas, señales, contenedores y buzones, sin que nadie le recriminara su conducta ni se atreviera a denunciarlo a la Guardia Civil
BLANCO AL CONTENEDOR / En las imágenes, Alfaro utiliza una escopeta que presta a un amigo para que haga blanco contra un contenedor. La Guardia Civil, que no tiene cuartel en El Salobral, aseguró ayer que ningún vecino denunció estos episodios.
El sábado, este mecánico de 40 años, en paro, amante de las armas, la caza y las motos, mató de cuatro tiros a Almudena, la niña con la que estaba obsesionado. Tras meses de relación, la joven había decidido hacer caso a su madre y a su abuela, y había roto con el hombre, que la seguía acosando. Ante la negativa de seguir con él, Alfaro la mató. Un nuevo crimen de violencia machista con el ingrediente de que la relación pudo empezar cuando ella tenía 11 años.
Durante toda esta semana, la madre y la abuela han asegurado, tras el sepelio de la menor, que denunciaron en incontables ocasiones al hombre. Y que alertaron de que Alfaro iba armado y que cualquier día la mataría.
La madre de Almudena denunció a Alfaro a la Guardia Civil y a la Policía, pero en las denuncias insistió en las amenazas contra ella, no contra su hija. El Tribunal Superior de Albacete aseguró que nunca recibió denuncias por acoso o delitos similares, y que de haber existido hubiera actuado de manera contundente. Pero la Guardia Civil tomó declaración a la madre y envió los atestados al juzgado y a la Fiscalía de Menores. El juzgado los archivó y la fiscalía no hizo nada. El asesino también había denunciado a la madre de Almudena, por amenazas y por patearle el coche. El miércoles fue incinerado para no tener que enterrarlo en el mismo cementerio que sus víctimas. SFlb