Si los fans de la monarquía española están a punto de pasarse al bando republicano porque no ven final a la crisis que se ha instalado en la Zarzuela (caza de elefantes en Botsuana que acaban en roturas de cadera, yernos repudiados por ser sospechosos de estafa, manotazos al chófer...), deberían antes mirar el ejemplo de Gran Bretaña: hace ayer 15 años, murió la princesa Diana y pareció que con su accidente de coche en el túnel del puente del Alma de París también se estamparían Isabel II, el príncipe Carlos y demás familiares.
ANTIMINAS 3 Diana, en Angola en su campaña contra las minas antipersona. AP / LIONEL CIRONNEAU ¿ PATRICK BAR NICE MATIN; REUTERS / JOSÉ MANUEL RIBEIRO
Información publicada en la página 2 de la sección de Tema del día de la edición impresa del día 31 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Nada de eso ha ocurrido 15 años después. Al contrario. Atraviesa la casa real británica un dulce momento tras los horribilis años 90: Isabel ha celebrado un interminable y feliz jubileo por sus 60 años en el trono y el príncipe Guillermo ha encontrado en Catalina Middleton una compañera de viaje ideal para su futuro papel de rey, aunque antes se pondrá la corona su padre, Carlos. La calma solo se ve empañada por las travesuras del príncipe Enrique (la última es la juerga que acabó con las fotos publicadas de su desnudo en un hotel de Las Vegas) y las visitas al hospital del marido de la reina, Felipe de Edimburgo, de 91 años.
Y eso que el dolor por la muerte de la «princesa del pueblo», en palabras de Tony Blair, estremeció a toda Gran Bretaña. Como si de un terremoto se tratara, los cimientos de la monarquía se cimbrearon peligrosamente. La intervención del primer ministro ayudó a que la reina Isabel rompiera la parálisis que atenazó a los suyos desde el mismo momento que saltó la noticia, tan increíble que ni el locutor de la cadena OBC fue capaz de comunicarla sin titubeos. Se discutió incluso si, divorciada como estaba de Carlos por las infidelidades de este («somos tres», denunció públicamente en referencia a Camila Parker-Bowles), debía tener un funeral propio de un miembro de la familia real.
SIN NINGÚN ACTO OFICIAL / La calma, en fin, es lo que se respira en el Reino Unido hoy. El recuerdo de Diana no tendrá, como en el 10º aniversario de su muerte, ningún acto oficial ni multitudinario, tal y como confirmaron ayer a este diario los portavoces de la Casa Real, informa Elena Mataró. Ni siquiera Althorp, propiedad de la familia Spencer donde está enterrada, abrirá hoy; ayer fue el último día en que el público pudo visitar su tumba.
Se supone que, sobre todo sus hijos, Guillermo y Enrique, recordarán el aniversario en privado. Se supone también que habrá ofrendas florales espontáneas por parte de los ciudadanos en la entrada del palacio de Kensington, donde vivía Diana, y en el puente del Alma, donde falleció junto a su pareja, Dodi al Fayed, cuando el chófer de la limusina que los llevaba escapaba del acoso de los paparazis. Poco más. El duelo y el trauma por la desaparición de un icono tan querido se han superado.
FILME CON NAOMI WATTS / Incluso Mohamed al Fayed, exdueño de Harrods y padre del último novio de Lady Di, ha dejado de denunciar teorías conspiratorias en las que llegó a involucrar al marido de la reina. Todas sus reclamaciones en los tribunales y en los medios han ido muriendo una tras otra. La investigación determinó que el conductor, que también murió, había consumido alcohol y antidepresivos.
El recuerdo de Diana sigue vivo más allá de aniversarios redondos, ya sea en forma de anillo de compromiso (Catalina lució el mismo que ella) o de película (Naomi Watts rueda un filme en que encarna a la princesa justo antes de fallecer). Es un mito, y los mitos nunca mueren.
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