Los animales, especialmente los silvestres pero también los domésticos que deambulan sin dueño, son responsables cada año en España de unos 16.000 accidentes de tráfico, según un estudio elaborado por el RACC a partir de datos oficiales. El informe asume que el porcentaje es pequeño con respecto al total de accidentes, pero insiste en que es un factor importante de riesgo.
De los 16.000 accidentes originados por la presencia de animales en la calzada, según datos del 2010, que es el último año analizado, 332 ocasionaron víctimas. En total, 8 personas murieron, 40 sufrieron lesiones graves y otras 445 lesiones leves. La siniestralidad aumenta en primavera y otoño.
Entre los animales implicados, el jabalí es el que más accidentes causa (31%), aunque también es elevado el porcentaje de los siniestros atribuidos a perros, generalmente abandonados (23,7%). En la mayoría de los casos, estos accidentes no son colisiones directas con el animal, sino “salidas de la calzada por movimientos de evasión incorrectos realizados por el mismo conductor para evitar el choque”, destaca el RACC. Habitualmente, prosigue el informe, “los accidentes que provocan daños a los ocupantes del vehículo se producen como consecuencia del impacto con obstáculos en los márgenes de la carretera”.
Según datos de la DGT, aunque del 2004, las comunidades con mayor siniestralidad son Castilla y León (especialmente Soria, León y Burgos) y las de la cornisa cantábrica. La mayoría de los accidentes acontecen en carreteras de ámbitos rurales, pero también los hay en vías urbanas.
El RACC concluye el informe con una serie de solicitudes. Por ejemplo, pide a las administraciones que establezcan más corredores naturales de fauna, tanto pasos elevados como inferiores, para que los animales puedan atravesar las carreteras sin necesidad de pisar el asfalto. También propone la instalación en algunas zonas de vallas perimetrales y dispositivos de disuasión artificial.
En cuanto a los conductores, el RACC les recuerda que debe reducirse la velocidad en las zonas boscosas. En caso de observar a lo lejos un animal en la calzada, prosigue el estudio, debe recordarse que los animales no entienden de velocidad y que los faros los desorientan, por lo que es mejor frenar controladamente y, si es necesario, tocar la bocina.
Si se observa un animal salvaje, debe tenerse en cuenta que muchos animales, como los ciervos, van en manada, por lo que es posible que haya más. Finalmente, si la colisión es inevitable, “mejor un choque controlado que una evasión incontrolada”. “Las maniobras de evasión arriesgadas pueden poner en peligro al conductor y ocupantes del vehículo o de un vehículo que circula en sentido contrario", así como conllevar un choque contra un árbol, concluye el informe.