ÚLTIMA HORA Francisco Pérez de los Cobos, nuevo presidente del Tribunal Constitucional
El fiscal superior de Catalunya, Martín Rodríguez Sol, calificó ayer de «fracaso» que durante el 2011 se hayan suspendido en los juzgados penales 14.980 juicios de los 41.733 señalados, lo que supone un 27,8% de aplazamientos. Así lo destacó el máximo responsable de la fiscalía catalana en el discurso que pronunció en la apertura del año judicial celebrado en el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya. La tendencia al alza viene de hace años (en el 2010 el índice fue del 32%) y la situación mejora poco. En la mayoría de ocasiones se suspende la vista por la falta de los imputados o los testigos.
Información publicada en la página 32 de la sección de cv Sociedad de la edición impresa del día 29 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Esta no fue la única advertencia que lanzó el fiscal. También detalló el retraso en la ejecución de sentencias. El año pasado se unieron a las pendientes otras 40.000. «De poco sirve llegar hasta aquí si la ejecución de la pena, llena de alternativas para el reo y última esperanza de la víctima para ver satisfecho su anhelo de reparación, es ineficaz y eterna», afirmó Rodríguez Sol.
MÁS ACUERDOS / «Cada año que pasa la litigiosidad aumenta y la prescripción indeseada comporta la muerte de muchas causas atascadas», por lo que el fiscal superior apuesta por profundizar en el pacto entre la acusación y las defensas para llegar a una sentencia de conformidad, evitando el juicio. De las 25.543 calificaciones que realizaron los fiscales en 2011, 14.839 obtuvieron la aceptacíón del acusado, lo que representa un 36% del total .
El presidente del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC), Miguel Ángel Gimeno, por su parte, destacó que el número de asuntos que se registraron en el 2001 en los juzgados fue de 1.373.294 y se resolvieron 1.412.970. Estas cifras significan que por primera vez en muchos años se han finalizado más pleitos de los que se inician. A pesar de ello, el magistrado apuntó que estos datos «no han de esconder la realidad y hacernos pensar que las cosas van bien». Al contrario, dijo, el «servicio que damos a la sociedad continúa estando muy lejos de los que queremos y sería deseable». En su discurso hizo hincapié en el malestar de la carrera judicial por la «falta de voluntad política» para abordar la modernización de la justicia.