Ningún buque se ha aventurado este septiembre a cubrir el indómito Paso del Noroeste, que recorre el Ártico canadiense de extremo a extremo, pero las imágenes por satélite confirman que lo habría logrado. No hace falta un rompehielos: partiendo desde Groenlandia, en la costa del Atlántico, es posible alcanzar Alaska y el Pacífico sorteando estrechos que se consideraban infranqueables por la perpetua presencia de hielo. Es la segunda vez que ocurre en la historia reciente.
Los datos satelitales confirman que la banquisa boreal, la capa de hielo que cubre el océano Ártico, está a punto de batir un récord de poca extensión. Y si no se alcanza, ya es definitivo que será el segundo año con peores resultados tras el 2007. La banquisa ocupaba el viernes 4,5 millones de kilómetros cuadrados, un 25% menos que en 1980, y vastas extensiones en los mares de Laptev, Barents o Beaufort se han quedado totalmente sin hielo. Según ha informado la Universidad de Bremen (Alemania), esta semana se ha igualado el mínimo del 2007, pero el Centro de Análisis del Hielo de EEUU estima a partir de las mismas imágenes satelitales que aún faltan unos 250.000 kilómetros cuadrados para el récord.
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