El Periódico

Antiguos alumnos de los Maristas de Sants-Les Corts denuncian a otros dos profesores

Uno denunció a su antiguo tutor pero la justicia archivó el caso porque el delito acababa de prescribir

Otro describe la impunidad con que actuaba en clase un hermano que enseñaba francés en los años 70

Antiguos alumnos de los Maristas de Sants-Les Corts denuncian a otros dos profesores

MÒNICA TUDELA

El exalumno de los Maristas de Sants-Les Corts Jordi Navarro, este domingo en su casa, en L'Hospitalet de Llobregat.

GUILLEM SÀNCHEZ / J.G. ALBALAT / BARCELONA

Domingo, 7 de febrero del 2016 - 22:27 CET

Dos hombres que aseguran haber presenciado o sufrido, respectivamente, abusos sexuales en el colegio de los Maristas de Sants-Les Corts han explicado sus experiencias a EL PERIÓDICO. Estos dos nuevos presuntos casos de pederastia tuvieron lugar, según el relato de estas dos personas, en la misma escuela en que trabajó y depredó Joaquim Benítez. Pero no fueron cometidos por este pederasta confeso sino por otros dos docentes. Sus testimonios sirven para denunciar que el de este profesor de gimnasia no fue un caso aislado en el colegio.

MANOSEO EN PLENA CLASE

Jordi Navarro tiene 58 años y estudió en la sede que este colegio tiene en el barrio de Sants (Benítez trabajaba en la sede de Les Corts). Navarro estuvo escolarizado en los Maristas entre los 10 y los 15 años, por lo que su relato se sitúa entre 1967 y 1973, antes de que ingresara Benítez en la institución.

Asegura que un profesor, un hermano marista cuyas iniciales son V. L. y que daba clases de francés, solía impartir las lecciones con “un alumno” sentado en su regazo. En esa postura, la mesa del maestro dejaba fuera de la vista de los estudiantes lo que hacía con sus manos. Pero cuando a Navarro le tocaba subir al estrado de la pizarra “observaba que el hermano siempre tenía su mano dentro del uniforme del niño, directamente sobre los genitales”. “Lo vi varias veces”, recuerda.

A “esa edad” no sabes qué está pasando y, “aunque hubiera sido capaz de interpretarlo”, no hubiera resultado posible denunciarlo. En plena dictadura “no cabían esas acusaciones y menos contra los curas”, subraya.

Por eso ha decidido dar la cara ahora, apareciendo con su nombre y apellidos, para contarlo todo y ayudar a seguir tirando de la manta de este escándalo de pederastia que gradualmente va emergiendo en su antiguo colegio. Quiere compartir su testimonio “para que se tome buena nota” de la impunidad con que actuaban los agresores sexuales en el centro, pocos años antes de que llegara Benítez.

ABUSOS EN LOS CAMPAMENTOS

El segundo informante, que de momento pide que su identidad se guarde en el anonimato, sí sufrió en sus propias carnes el abuso por parte de otro docente en el mismo colegio de los Maristas. Su experiencia tuvo lugar en el mismo edificio que el testimonio anterior, en el de Sants. Él estudió en esa sede entre 1980 y 1988. Después fue trasladado a la de Les Corts, donde estuvo desde 1988 hasta 1991. Aquí coincidió con Joaquim Benítez, pero “no tuvo ningún problema con él” y siempre le consideró "un buen profesor de gimnasia”. Su abusador en los Maristas no fue Benítez, fue otro profesor, A. F.

A. F. era también el tutor de su clase, cuando cursaba EGB en los años 80. Pero no le agredía en la escuela, sino lejos del recinto escolar, durante los campamentos que organizaba la institución en vacaciones. La víctima tenía entonces 8 o 9 años.

El engaño que utilizó para acercarse hasta él fueron los “juegos de magia”, explica. “Simulaba que hacía trucos y quería que buscara las cosas que él se escondía dentro de los calzoncillos”. Aunque los abusos que padeció fueron bastante “más allá” de eso, la víctima no quiere “dar más detalles”. El informante desconoce si A. F. mantiene todavía alguna relación con el centro. Y se muestra “convencido” de que más niños sufrieron experiencias similares.

Cuando ya tenía 23 años, en 1997, tras tomar conciencia de que aquellos recuerdos oscuros implicaban abusos sexuales, presentó una denuncia en el juzgado de guardia. Pero para entonces su delito acababa de prescribir. Recibió una comunicación judicial, que ha podido revisar este periódico, que le informaba de que ya era tarde para reclamar justicia contra su abusador.

Por eso ha querido contactar con EL PERIÓDICO, porque quiere que la denuncia de “los casos de pederastas en los Maristas sean un punto de inflexión” y las administraciones se den cuenta de que no tiene sentido que prescriban “tan pronto” los delitos por tocamientos puesto que cada persona necesita un período de tiempo -a menudo de muchos años- para descodificar una información traumática y tomar la decisión de denunciar a sus agresores. Pide a “los colegios y a las instituciones” que sean “proactivas” y modifiquen “todo lo que haga falta” para “evitar nuevos casos de abusos sexuales”.

Primer paso: recurrir su libertad

Manuel, el padre que ha destapado el escándalo sobre las agresiones sexuales en el colegio Maristas de Sants-Les Corts, ha anunciado que recurrirá la decisión del juez de dejar en libertad provisional a Joaquim Benítez. Considera que debe ingresar en prisión. A partir de este lunes, estudiará con su abogado cómo plantear este recurso, así como la estrategia procesal que se seguirá en la tramitación de la causa. La investigación sólo acaba de empezar y se prevé que aumenten las denuncias en los próximos días.

El progenitor del alumno agredido sexualmente aseguró ayer que, en un principio, se sintió indignado y “bastante enfadado” ante la noticia de que el juez había dejado en libertad provisional a Benítez, aunque después entendió que el magistrado lo que ha pretendido es ofrecer al investigado todas las garantías procesales posibles para que este no pueda impugnar decisiones futuras. “Si se vulneran sus derechos, se irían al traste las denuncias, así se lo he hecho saber al resto de las víctimas, y se han quedado bastante tranquilas”, ha agregado. Eso sí, reconoce que los afectados se sintieron como “si hubiésemos perdido una batalla, pero la guerra es larga”.

POSIBLE ENCUBRIMIENTO

Manuel también ha explicado que pedirá al juez que se investigue si hubo un presunto encubrimiento por parte del colegio donde se produjeron los hechos. “Aparecen informaciones de personas que se empiezan a arrepentir de haber visto esta situación y no haberlo denunciado”, ha afirmado el padre.

Con voz firme, ha vuelto a comentar que no puede perdonar a Benítez por el “daño irreparable” que ha ocasionado a su hijo y a su familia, y que se trata de una persona que le provoca “temor y rabia”. Manuel ha animado a otras posibles víctimas a denunciar, porque cuando se hace “se quitan una losa encima”. Su correo es abusosenmaristas@gmail.com

El delantero brasileño ha publicado en Twitter que se se siente "muy feliz de seguir viviendo este sueño. Visca el Barça y visca Catalunya"

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