El Periódico

Afloran más víctimas de abusos sexuales en la escuela de los maristas de Les Corts

"Me dijo que el color del semen podía indicar una enfermedad y me masturbó", revela un agredido a EL PERIÓDICO

El juez notifica al profesor de gimnasia que está formalmente imputado y debe buscarse un abogado

Guillem Sànchez Guillem Sànchez

@guillem_sm

Jesús G Albalat Jesús G. Albalat

@jgalbalat

Viernes, 5 de febrero del 2016 - 14:25 CET

Una pintada en la fachada del colegio Maristas Sants-Les Corts, esta mañana.

Tal como sospechaba el padre que ha destapado el escándalo de abusos sexuales en el colegio de los Maristas Sants-Les Corts (Barcelona), el caso de su hijo no fue el único. Desde que el joven rompió un silencio que ha durado "30 años", los Mossos d’Esquadra han localizado a cuatro nuevas víctimas, cuyas declaraciones ya están en manos del juez instructor de la causa. Pero a este padre empeñado en ajustar cuentas con el presunto pederasta (un profesor de gimnasia) y con "el abandono" de la dirección del instituto, le constan ya ocho casos más, tres de ellos a raíz de la publicación de la noticia en EL PERIÓDICO.

Según sus cálculos, ya serían un total de 13 los exalumnos afectados, la mayoría localizados gracias al correo electrónico que creó solo para encontrarlos (abusosenmaristas@gmail.com). Este mail lo dio a conocer en unos carteles que colgó en el centro. Unos pasquines que llegaron a Facebook y se viralizaron.

Pero hay más casos. Esta mañana este diario ha podido contactar con otros dos exalumnos, uno de los cuales ya está incluido en el cómputo del padre. El primero ha llamado a la redacción de EL PERIÓDICO para contar su caso, a las diez de la mañana. El segundo ha sido localizado poco después, gracias a los comentarios que él mismo ha hecho en la noticia publicada en la edición digital identificándose como una víctima más de Joaquín Benítez, el docente acusado de pederastia que ejerció en los Maristas de Sants-Les Corts entre 1984 y el 2011.

EL CENTRO

El colegio, a través de un comunicado, ha informado que en el 2011 puso una denuncia contra este profesor cuando unos padres les comunicaron que su hijo había sufrido abusos sexuales por parte del responsable de educación física. Pero el centro se dirigió a la Fiscalía de Menores en lugar de a los Mossos o al juzgado de guardia. Y al fiscal de menores sólo pueden recurrir los tutores legales de un menor: sus padres. Así que, como los padres no denunciaron, el proceso terminó archivándose.

Fue sobreseído a pesar de que el profesor Benítez admitió ante la dirección del centro que las acusaciones de la familia de este alumno eran ciertas. El instituto despidió al docente y este se marchó de Barcelona. Ha vuelto a aparecer este viernes.

LA INVESTIGACIÓN

La unidad de investigación del distrito de Sants-Les Corts de los Mossos d'Esquadra lleva más de una semana inmersa en las pesquisas de este caso. De momento ya ha tomado declaración a cinco víctimas y este sábado escuchará el relato de otras dos.

A pesar de la dificultad de escarbar en hechos pasados que pueden llegar a remontarse hasta 30 años atrás, los agentes están encontrando testigos que detallan hechos muy similares y un 'modus operandi' que Benítez repitió una y otra vez. En la similitud de sus historias, sufridas por personas que no mantienen ningún contacto entre ellas, gana peso y consistencia la causa.

Por su parte, el Síndic de Greuges ha anunciado que tomará cartas en el asunto para aclarar si el colegio ha obrado adecuadamente. Según los protocolos que establecen que cuando exista la certeza de que existe un maltrato o abuso sexual a un menor, el centro debe comunicarlo simultáneamente a la Dirección General de Atención a la Infancia y a la Adolescencia o al juzgado de guardia.

IMPUTADO

El juez que instruye el caso ya ha comunicado a Joaquín Benítez que está siendo investigado por delitos de abusos sexuales y agresiones sexuales cometidas entre 1984 y 2011. Parece, según subraya una de sus víctimas, que antes de esa fecha también trabajaba en el centro realizando algun tipo de prácticas. "Si no me falla la memoria, cuando yo tenía 9 o 10 años, él ya estaba allí y eso sería sobre 1982 o 1983". El magistrado le ha recomendado que busque un abogado porque lo citará a declarar, con toda probabilidad, este fin de semana.

El código penal distingue entre ambos casos. Realizar tocamientos -como las masturbaciones y felaciones descritas por sus víctimas- está considerado un abuso. Pero si existe penetración (anal o bucal, en este caso, solo había varones), supone una agresión sexual y la pena es más grave. Todos los alumnos que padecieron estas humillaciones eran varones, de entre 9 y 14 años. Ninguno de ellos contó lo que pasó dentro del despacho de este educador. Hasta ahora.

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