La Audiencia de Barcelona ha absuelto a un hombre de 40 años, acusado de abusos sexuales, al considerar que la víctima, su cuñada, violó su intimidad al sustraerle los DVD en los que el hombre había grabado los abusos y en los que se basaba la acusación. El tribunal de la Sección Segunda ha exculpado al acusado, Salvador B.B., que estaba en prisión preventiva por esta causa desde su detención, en febrero del 2011, y ha ordenado su excarcelación inmediata.
La sentencia no entra a valorar los actos sexuales documentados en las fotos y vídeos que tomó el acusado mientras abusaba de su cuñada cuando esta dormía, pero acuerda su absolución al considerar que la víctima vulneró su derecho a la intimidad, al obtener los DVD en los que guardaba las copias sin su permiso. La esposa del acusado, que estaba en trámites de separación, fue quien descubrió los discos en el vehículo del imputado, que registró con la intención de encontrar pruebas que probaran las infidelidades que sospechaba.
La mujer empezó a visionar los DVD junto con su hermana, quien en ese momento pudo comprobar por las grabaciones que el acusado abusaba sexualmente de ella mientras dormía profundamente, aprovechando los días de vacaciones que toda la familia pasaba en los domicilios familiares de Castelldefels y de un pueblo de Albacete.
Tras visionar parte del contenido de los vídeos, la hermana y la cuñada pusieron el caso en manos de los Mossos d'Esquadra, que rápidamente ordenaron la detención del acusado, al entender que era responsable de un delito continuado de abusos sexuales y contra la intimidad, por el que el fiscal pidió en el juicio una condena de 12 años de cárcel.
Sin embargo, la Audiencia ha acabado absolviendo a Salvador B. B. porque considera que el hecho de que su esposa obtuviera los DVD que destaparon los abusos sin el consentimiento del procesado viola su derecho a la intimidad y "contamina" todas las diligencias realizadas después. Según el tribunal, si la mujer y su hermana no hubieran visionado los DVD obtenidos de forma ilícita, o incluso si los hubieran visto pero no los hubieran convertido en "prueba de cargo esencial" para sustentar la denuncia, no se habría contaminado todo el proceso.
Para los magistrados, al fundamentarse la acusación en los vídeos, "surge y prima, por encima del interés del Estado en la persecución del delito y el castigo del delincuente, la prohibición de sustentar una condena en una prueba "obtenida mediante la comisión de un delito y, en consecuencia, de manera absolutamente ilícita". En el juicio, el imputado negó los abusos y los describió como un juego sexual con el que pretendía despertar a su cuñada, con quien tenía una relación sentimental, una versión que la denunciante negó tajantemente. La víctima ya ha presentado un recurso contra la absolución ante el Tribunal Supremo.